Ha trascendido la noticia de que el actual secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, está siendo investigado. Es una situación poco común, puesto que no es habitual que miembros del gabinete del Gobierno Federal sean investigados mientras se encuentran en su cargo. Pero más allá de eso, la situación despierta ciertas interrogantes considerando el panorama actual de la política mexicana.
De acuerdo con la información expuesta la semana pasada por la presidenta Claudia Sheinbaum, Ebrard, quien se desempeñó como secretario de Relaciones Exteriores en la pasada administración federal, está siendo investigado, puesto que su hijo hizo uso de las instalaciones de la Embajada de México en el Reino Unido. Las sedes diplomáticas del país pueden recibir invitados por periodos cortos de tiempo, pero este caso es diferente, ya que el vástago del actual secretario de Economía se hospedó por varios meses entre 2021 y 2022, lo que alimenta la postura de que el entonces canciller violó alguna norma en el uso del espacio señalado.
De esta manera, hoy en día el secretario de Economía se encuentra en la mira de la justicia mexicana. Es aquí donde nos hemos de preguntar el porqué de la investigación. Sí, ya la presidenta mencionó la causa, y de hecho apuntó que existen solicitudes de que se iniciara una investigación contra Ebrard, por lo que eso era suficiente para hacerlo; pero lo cierto es que no sabemos el interés que está detrás de conducir tal proceso.
Si lo pensamos de tranquilamente, en todo caso, no debe ser el primer funcionario público o el único en los últimos años, si eso funciona, en –suponiendo sin conceder– hacer uso indebido del espacio público. En este mismo sentido, debe haber muchas otras personas que son funcionarios públicos de quienes han solicitado abrir investigaciones por tal o cual razón. Entonces, ¿por qué investigarlo? ¿Por qué sí considerar en esta ocasión esas presuntas solicitudes de abrir una investigación en contra del excanciller? ¿A qué obedece esta situación?
Es cierto que la investigación puede generarse porque, Ebrard, en efecto, haya hecho mal uso del espacio público. Esa es una posibilidad, pero también debemos considerar otras que pueden ser más redituables desde el punto de vista político para la mandataria, quien es la persona que señaló de la investigación contra el secretario de Economía. El excanciller compitió con ella al interior de Morena para elegir la candidatura del partido para la presidencia del país. Si bien, ella ganó, su contrincante no dejó de ser un rival de peso en el partido y sigue siendo un actor importante en el movimiento, con una base política fuerte y con amplio respaldo.
Así, el movimiento de dejar proceder la investigación, sin ningún obstáculo, dirigida a un miembro del gabinete, quien también fue un rival político, no parece una mera coincidencia, sino una ruta, si no planeada, al menos de la que se busca aprovechar desde lo alto de Palacio Nacional para ir mermando un posible retorno de Ebrard a la senda de los reflectores políticos morenistas. No cabe duda de que para Sheinbaum sería un triunfo poder remover cuanto antes cualquier posibilidad de que su línea sucesora se vea retada y amenazada por otra para 2030. De esta manera, si se logra mermar la imagen del excanciller, sería funcional y un paso para ir descartando rivales en la siguiente contienda política.
Historiador e internacionalista
@NielsRosasV (X)
























