En los días pasados, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el relevo en la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Sin duda es un evento trascendental para México, puesto que se trata de la cabeza de la representación diplomática de nuestro país y de un pilar para la construcción de nuestra política exterior. ¿Qué impactos trae consigo esta nueva designación?
Juan Ramón de la Fuente decidió dar un paso al costado en la SRE, siendo un movimiento que desconcertó a muchos por varias razones. Antes de ser canciller, fue representante de la misión permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas en la pasada administración, por lo que un siguiente escalón hacia la titularidad en Relaciones Exteriores fue un paso natural en su carrera como funcionario.
Por lo anterior, se puede decir que su llegada como titular de la SRE no fue fortuita, sino construida en los años inmediatos anteriores, tomando en cuenta que esos puestos lamentablemente no llegan desde la escuela diplomática de México, el Instituto Matías Romero, sino de designaciones por cuestiones políticas por parte del titular del Poder Ejecutivo del país. Así, De la Fuente pudo gozar de un lugar distintivo en la historia de la cancillería mexicana.
Pero fue breve ese episodio. Por motivos de salud, De la Fuente renunció a su puesto, o al menos eso señaló Sheinbaum cuando anunció la designación de Roberto Velasco como nuevo secretario de Relaciones Exteriores. Ahora, ¿qué impacto tiene este acontecimiento? En primer lugar, los cambios de ese calibre suponen reestructuraciones de procesos y modos en las instituciones en donde se generan, por lo que muchos procedimientos podrían sufrir algunas alteraciones.
Por otro lado, es importante señalar que Velasco muestra un perfil más técnico y relacionado con las necesidades del puesto. Eso, aunado a su experiencia de varios años como subsecretario para América del Norte en la SRE, le da una mejor posición de dirección que su antecesor, por lo que quizá la operación de la política exterior mexicana sea más apegada a esos detalles técnicos de las relaciones internacionales.
No obstante, algo que preocupa a algunos es la curva de aprendizaje. Como se mencionó anteriormente, Velasco cuenta con experiencia en la SRE, pero es diferente asumir una subsecretaría que liderar a toda la institución. No hay duda de sus capacidades, las ha demostrado. Sin embargo, llevar el timón de todo el aparato diplomático del país supone un nuevo reto para el recién nombrado canciller.
Otra situación que puede ser de preocupación es qué tanta independencia tendrá de Sheinbaum. Puede que la mandataria haya apuntado que De la Fuente decidió abandonar la SRE por cuestiones de salud, pero se notaba que algunas decisiones de la Presidenta en materia de política exterior no le convencían.
En este sentido, el nuevo canciller deberá tener completa libertad para proponer el curso de la política exterior. Habrá que defender los principios de la diplomacia y la política exterior mexicana y apegarse a sus lineamientos, y no caer en los caprichos de Palacio Nacional. Sin duda, es un reto nuevo para el Servicio Exterior Mexicano.
























