Si hay un tema rodeado de mitos, expectativas y opiniones, es la lactancia materna.

Durante el embarazo solemos escuchar que es lo más natural del mundo. Y es cierto: la lactancia es un proceso biológico para el que estamos diseñadas. Sin embargo, algo que pocas veces se dice con suficiente claridad es que natural no significa necesariamente fácil. La realidad es que la lactancia es una habilidad que tanto la madre como el bebé deben aprender juntos.

Los primeros días suelen estar llenos de dudas. ¿Está tomando suficiente leche? ¿Por qué quiere comer tan seguido? ¿Es normal que pase tanto tiempo al pecho? ¿Por qué me duele? ¿Por qué parece quedarse con hambre? La respuesta a muchas de estas preguntas es que los primeros días son justamente un periodo de adaptación. Bebé está aprendiendo a coordinar succión, deglución y respiración. Mamá está aprendiendo posiciones, señales de hambre, técnicas de agarre y a confiar en su propio cuerpo. Por eso, uno de los consejos más importantes es tener paciencia.

La lactancia rara vez se establece en las primeras horas. En la mayoría de los casos requieren días o incluso semanas, para encontrar un ritmo cómodo para ambos. Otro aspecto fundamental es entender que la frecuencia es normal. Los recién nacidos comen mucho más seguido de lo que la mayoría imagina. Pedir pecho cada una o dos horas no significa necesariamente que la madre tenga poca leche. De hecho, la estimulación frecuente es uno de los principales mecanismos para aumentar la producción.

Compararse con otras mamás es probablemente una de las trampas más frecuentes. Cada bebé tiene necesidades distintas y cada proceso de lactancia evoluciona a un ritmo diferente. Es recomendable evitar introducir suplementos o fórmulas sin una indicación clara, ya que en algunos casos pueden interferir con el establecimiento de la producción. Buscar ayuda temprana definitivamente puede marcar una enorme diferencia. Un mal agarre, dolor persistente, grietas o dudas sobre la alimentación son motivos para consultar con personal capacitado en lactancia. Muchas dificultades tienen solución cuando se identifican oportunamente.

Quizá el mensaje más importante es este: la lactancia no debería medirse por la perfección. Algunas madres amamantan exclusivamente durante meses, otras combinan diferentes estrategias y algunas no pueden lograrlo pese a sus mejores esfuerzos. Ninguna de estas situaciones define el amor, la dedicación o la calidad de una madre.

La lactancia es un proceso. Un proceso que requiere tiempo, práctica, acompañamiento y, sobre todo, mucha paciencia. Y aunque no siempre ocurre como la imaginamos, en la gran mayoría de los casos, con apoyo adecuado y expectativas realistas, puede convertirse en una experiencia satisfactoria para la mamá y bebé.

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