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Santiago.— En menos de un mes, los nuevos álbumes de Madonna y Björk, dos de los lanzamientos más esperados del año, fueron hackeados, abriendo el debate sobre cómo enfrentar el tema.
El 16 de diciembre pasado, 13 demos del álbum de Madonna, entonces aún sin título, se filtraron en internet, incluido uno de “Living for love”. El hackeo obligó a la cantante a acelerar todo el proceso de promoción. Tres días después, anunció que el disco se llamaría Rebel heart y que lo lanzaría este 10 de marzo. Pero la versión final se coló a la web la semana pasada.
Una situación similar atravesó la cantante islandesa Björk. El 14 de enero reveló que publicaría su nuevo álbum Vulnicura en marzo. Pero cuatro días después, el disco completo se filtró en internet. La artista cortó por lo sano y, en vez de pasar por la pesadilla que hoy vive Madonna, lanzó oficialmente la producción tres días más tarde.
¿Quién reaccionó mejor a los hackeos? En la industria musical, hay visiones dispares sobre cómo afecta una filtración al futuro lanzamiento de un disco, con voces que aseguran que hasta sirven para generar ruido.
Tom Corson, presidente de RCA Records, afirmó que “si bien no es algo que quisieras que pase, uno de los efectos positivos de la distribución digital es que te puedes recuperar rápido”.
De hecho, cuando Madonna editó el adelanto de Rebel heart, la artista fue número 1 en las listas de iTunes de 41 países. Desde Universal Music Chile, sello que representa tanto a Madonna como a Björk en el país, coinciden en que el impacto en las ventas es relativo, pero advierten sobre el golpe en los planes de promoción.
“Son hechos incontrolables y no tienes otra opción que adelantar los lanzamientos, además de reforzar los protocolos de seguridad en internet, tomar resguardos y ser mucho más cuidadoso”, explica Gonzalo Ramírez, director de márketing de la discográfica.
Rubén Blanco, gerente de marketing de Sony Music Chile, puntualiza sobre el efecto en las ventas. “Cuando se filtra un disco que se va a vender en físico, no te afecta tanto como cuando es un álbum que se va a vender en digital”.
Tras los hackeos a Madonna, su discográfica marcó la pauta: el uso de computadoras en el estudio se realiza sin internet, y la información se comparte con discos duros externos entregados a personas de confianza.
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