Mientras se llevaba a cabo el AMLO Fest 2023, la terrible normalidad de ataques, violencia, criminalidad, muerte e impunidad continuaba en el país, y a pesar de ello López Obrador aseguraba que “no se tolera la violación de los derechos humanos” (sic).

La mentirosa y acusatoria retórica oficialista, a estas alturas del sexenio, resulta escandalosa y ofensiva. El triunfalismo propagandístico es insostenible ante fracasos reales y evidentes, como el de la seguridad. Por ello, la propuesta de un día de luto, de duelo nacional alteró a quienes pretenden hacer creer que “la seguridad pública está funcionando bien”.

El valiente obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, señaló: “Curiosamente, ayer, nuestro primer mandatario celebraba el quinto aniversario de haber llegado al poder y él nos prometió que su principal objetivo era poner la paz en nuestro país. Yo digo, que en vez de haber celebrado festivamente ahí en el Zócalo, por qué no, celebrar un día de luto, de duelo nacional. No sólo por los fieles de mi diócesis que están perdiendo la vida, sino por tantos hermanos en México, celebrar un día de duelo y reconocer que en nuestro país hay más violencia que hace cinco años”.

Así de claro y contundente. La respuesta no se hizo esperar por parte del morenista  Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de Michoacán, quien sostuvo: “Si quieren hacer política que dejen la sotana y se metan al tema electoral”. 
Bedolla ha recibido acusaciones relacionadas con el crimen organizado e, incluso, le han exigido su renuncia. Además de que la penosa situación de Michoacán es ampliamente conocida.

En entrevista, el obispo de Apatzingán, puntualizó: “Qué bueno hubiera sido un día de luto, y haber dicho unas palabras de consuelo y de perdón a las miles de familias que han perdido un ser querido o que tienen secuestrado a un ser querido, una palabra de perdón en ese sentido. Un perdón, una disculpa por no haber encontrado hasta ahora las mejores estrategias, porque está comprobado que la estrategia de abrazos y no balazos no ha funcionado”.

Y agregó: “…miembros del crimen ven como una complacencia del gobierno que les deja actuar (…) porque el gobierno no sé en qué condiciones actúa porque ellos saben dónde están los delincuentes, porque todas las personas saben, y el ejército más porque ellos tienen otros medios de conocimiento, pero no se actúa”.

Así la realidad de Michoacán, como la de gran parte de México. De ahí la importancia de la iniciativa del obispo: un día de luto, de duelo nacional. Qué bien le haría a la sociedad esta reflexión pública, aunque incomodé a gobiernos morenistas.

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