El caso relativo a narcotráfico y corrupción del gobernador morenista con licencia, Rubén Rocha Moya -y nueve más-, sigue fracturando la postura oficialista, a pesar de distractores y artimañas. Sí, con un costo político creciente.
Se incorporan piezas a este rompecabezas que ya no se podrá enmarcar sólo en el tablero de conveniencias gubernamentales, debido a la entrega de dos señalados: el general en retiro Gerardo Mérida, ex secretario de Seguridad Pública, y, Enrique Díaz, ex secretario de Administración y Finanzas del gobierno estatal; y, la notificación a instituciones financieras, por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera –a través de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores-, para bloquear cuentas bancarias de imputados e hijos de Rocha Moya.
La impunidad parecía garantizada, pero se observa complicado controlar un escenario que tiende a confirmar acusaciones del Distrito Sur de Nueva York.
El gobernador acusado había recordado que lo impuso López Obrador, a pesar de no haber ganado la encuesta. El vencedor fue Luis Guillermo “El Químico” Benítez -fundador de Morena en Sinaloa-, quien sostiene recibió una amenaza velada de muerte por parte de Rubén para que renunciara a la alcaldía de Mazatlán. Incluso, manifestó que “la presidenta debe repensar la defensa que está haciendo, a ultranza, de Rocha Moya”; y que está solicitando una audiencia con ella para informarle, en privado, todo lo que a él le consta (más pruebas).
Se ha evocado el desplegado morenista, luego de la captura de “El Mayo”, donde se afirmó: “nuestro compañero (Rocha Moya) se ha caracterizado por su honestidad y respeto irrestricto a la Ley. En este proceso de Transformación siempre ha desempeñado sus funciones bajo los principios del movimiento (…) En la Cuarta Transformación siempre nos hemos conducido por los principios de ‘no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Este posicionamiento -de agosto del 2024-, fue firmado por los gobernadores guindas y Mario Delgado, entonces presidente del CEN de Morena, y actual secretario de Educación Pública que -según Sheinbaum- “está haciendo un gran trabajo”. Aun con sus reprobadas pifias por el fallido intento de cambio del calendario escolar para el ciclo 2025-2026, y sus escandalosas declaraciones respecto a ciertos aspectos educativos.
En entrevista de Latinus, el exalcalde morenista de Matamoros y ahora diputado federal del PVEM, Mario López, dijo que se había negado a formar parte de un grupo huachicolero (en el que estarían Adriana Lozano; Erasmo González “El Capitán”, alcalde de Ciudad Madero; “Lalo Gattás; Carmen Lilia; y la senadora Olga Sosa), ligado con el mismo Mario Delgado y Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas.
Sin embargo, Sheinbaum sostuvo: “Y nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la Transformación del pueblo”, y, ” Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo” (sic).
Ante hechos y pruebas de la terca realidad, la reiterada postura oficialista aparece endeble y extraviada.
























