Llegó junio y, con él, la clásica odisea de cada año: ¿qué le regalamos a papá? Si echamos un vistazo a los aparadores, parece que el mundo insiste en que el hombre de la casa solo necesita tres cosas: corbatas que nunca usará, herramientas para proyectos que pospondrá, o la típica loción de cajón.

El bombardeo publicitario es real y las estadísticas lo demuestran.

El Día del Padre es una de las fechas de mayor pico comercial en el año, sin embargo, casi el 65% de las compras se realizan a última hora, lo que eleva los precios hasta un 20% debido a la falta de planeación.

Lo cierto es que consentir a quienes amamos no tiene por qué ser sinónimo de desfalcar la cuenta de banco.

Un excelente regalo que podemos darle a papá es salirnos del molde consumista y apostar por detalles que aporten valor real a su vida, a su futuro y, por supuesto, a su bolsillo.

Y como una guía de supervivencia financiera para festejarlo con estilo, inteligencia y sin quedar en números rojos, te planteo tres recomendaciones.

En primer lugar, cambiar lo material por experiencias. La ciencia del dinero lo confirma: los objetos pierden su brillo a los pocos días, pero los recuerdos duran para siempre.

En lugar de un artículo costoso que terminará guardado, por qué no una tarde de café para platicar, cocinarle su platillo favorito o planear una tarde de películas en casa.

Si optas por salir a un restaurante, la clave es la anticipación, buscar promociones, reservar con tiempo y definir un presupuesto fijo.

En segundo lugar, ¿quién dijo que un regalo no puede generar rendimientos? Un libro de finanzas personales, una suscripción a una revista especializada o un curso digital, es una gran opción.

Incluso, ayudarlo a abrir su primera cuenta de inversión en plataformas accesibles (como Cetes Directo) y depositar ahí el monto que pensabas gastar en una camisa, por ejemplo, le ayudará a ver crecer su dinero y le dará mucha más satisfacción a largo plazo. Y si definitivamente prefieres un regalo físico, no compres por impulso. Compara precios en línea antes de salir de casa, aprovecha los programas de recompensas o el cashback de las tarjetas, y escapemos de los meses sin intereses, a menos que sea un artículo de alta durabilidad que papá realmente necesite.

Al final del día, la mejor herencia y el mayor festejo no vienen envueltos en papel de regalo ni se pagan a doce meses sin intereses. El amor de un padre se mide en el tiempo invertido, en los consejos y en esa seguridad que nos dio para caminar con paso firme por la vida.

Festejarlo desde la consciencia financiera es, irónicamente, el acto de amor más genuino porque es cuidar el patrimonio familiar que él tanto se ha esmerado en proteger. ¡Feliz día a todos los papás!

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