Estamos acostumbrados a que las grandes historias de tecnología ocurran lejos, en Silicon Valley o en los titulares de las multinacionales. Hoy quiero contar que también ocurren aquí, en Querétaro, y que llevan nombre propio.

Empiezo por una que me llena de orgullo. Se llama Ramona, es una inteligencia artificial creada por Daniela Camberos, y su misión es tan sencilla como poderosa: proteger a quien busca empleo de los fraudes y de las redes de trata que reclutan con ofertas falsas. Vive dentro de WhatsApp y Telegram, sin descargas ni trámites. Uno le manda una oferta sospechosa y ella responde si es real o si esconde una trampa.

No es una promesa, son resultados. Ramona ha analizado más de 127,000 ofertas de empleo, tiene presencia en cinco países y, de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU, ha ayudado a mantener a más de 800 personas fuera de las manos de tratantes. El 8 de julio, en Ginebra, recibió el AI for Good Impact Award 2026, entre cerca de 300 proyectos de 65 países. Que quede claro: una idea nacida en México se midió con el mundo y ganó.Y no está sola. En BLOQUE, nuestro ecosistema de innovación, está surgiendo una generación de talento que ya compite en las grandes ligas. Jóvenes que llevan la inteligencia artificial a la cadena de suministro industrial. Ingeniería mexicana que fabrica drones agrícolas de tal nivel que, desde este ecosistema, se vincularon con una armadora internacional. Fundadores que hace poco eran estudiantes y hoy exportan tecnología. Ese es el Querétaro que estamos construyendo: uno que no solo consume innovación, la crea.

Detrás de todo esto hay una convicción que defiendo sin matices desde la Secretaría de Innovación y Tecnología: la inteligencia artificial no vale por lo sofisticada que sea, sino por a quién sirve. Una herramienta que evita que una familia caiga en un engaño vale más que mil demostraciones de poder de cómputo. Por eso apostamos por el uso ético de la tecnología. Ética no como adorno, sino como brújula: transparencia, respeto a los datos de las personas y un fin claro, protegerlas y no explotarlas.

El problema al que responde Ramona no es abstracto. En México, siete de cada diez personas que buscan empleo han recibido ofertas falsas, y casi la mitad llegan por WhatsApp o mensaje de texto. Casi tres de cada diez víctimas de trata tuvieron su primer contacto con un anuncio de trabajo. Son, en su mayoría, jóvenes de entre 16 y 25 años. Frente a esa realidad, el talento queretano no se quedó viendo: construyó un escudo.

Cierro con lo práctico, porque una columna también debe servir. Un reclutador serio le cobra a la empresa, nunca al aspirante. Si una oferta pide dinero por adelantado, datos bancarios o documentos personales antes de cualquier entrevista, desconfíe. Y para buscar con seguridad existen el Servicio Nacional de Empleo, la bolsa de trabajo del Municipio de Querétaro y las plataformas formales de siempre.

Ramona y quienes están naciendo en BLOQUE nos dejan una lección que va más allá de un premio: la inteligencia artificial no tiene que elegir entre ser poderosa y ser humana. Cuando la ponemos al servicio de la gente, es las dos cosas. Ese es el Querétaro que quiero, y ese es el camino que vamos a seguir construyendo.

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