El cambio climático es una realidad que vivimos cada vez más, desde las olas de calor más intensas, lluvias torrenciales que paralizan ciudades, sequías prolongadas o fenómenos naturales cada vez más impredecibles. Pero quizá nunca lo relacionamos con nuestras finanzas personales. Sin embargo, esa desconexión puede salir muy cara.

De acuerdo con General de Seguros, la temporada de lluvias de 2026 podría ser hasta 38% más activa que el promedio histórico, incrementando el riesgo de inundaciones, lluvias extraordinarias y otros fenómenos hidrometeorológicos en gran parte del país.

Si consideramos también que más de 90 millones de personas viven en entidades con exposición recurrente a este tipo de eventos, habría que preguntarnos ¿qué estamos haciendo ante estas previsiones? ¿Cómo blindamos nuestro patrimonio?

Cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), señalan que durante 2025 los daños asegurados por lluvias, inundaciones y otros fenómenos hidrometeorológicos alcanzaron los 11 mil 300 millones de pesos, ¿un incremento de 70% respecto al año previo!

De hecho en la última década, la industria aseguradora ha pagado 79 mil 800 millones de pesos por este tipo de siniestros, lo que equivale a 22 millones de pesos diarios destinados a reparar daños ocasionados por eventos climáticos.

Lo más revelador es que ya no hace falta un gran huracán para generar pérdidas multimillonarias. Joana Santillán, Directora de Autos de General de Seguros, hace hincapié en cómo una lluvia extraordinaria puede inundar una ciudad en cuestión de horas y provocar daños por miles de millones de pesos.

En octubre pasado fuimos testigos del caso de Veracruz. Tras las fuertes lluvias las pérdidas aseguradas ascendieron a 5 mil 929 millones de pesos, convirtiéndose en uno de los 15 eventos más costosos para el sector asegurador.

Pero ¿qué es lo primero que pierde una familia? Su patrimonio. Los autos y las viviendas siguen siendo los bienes más afectados durante las inundaciones. Sólo en ese evento de Veracruz se registraron 8 mil 482 siniestros, de los cuales 3 mil 267 correspondieron a automóviles y 2 mil 723 a viviendas.

El problema es que seguimos estando poco preparados. Si consideramos que apenas tres de cada diez vehículos que circulan en México cuentan con algún tipo de seguro y que el nivel de aseguramiento de las viviendas continúa siendo reducido, existen millones de familias expuestas a asumir por completo el costo de una pérdida patrimonial.

Aquí es donde la educación financiera necesita evolucionar. Durante años hablamos de ahorrar, invertir y evitar el sobreendeudamiento. Todo eso sigue siendo indispensable, pero hoy debemos incorporar un nuevo concepto: la resiliencia financiera.

Es decir, la capacidad de una familia para enfrentar un evento inesperado sin comprometer su estabilidad económica. Un fondo de emergencia es fundamental, pero difícilmente alcanzará para sustituir un automóvil o reconstruir una vivienda después de una inundación.

Proteger el patrimonio también significa anticiparse a los riesgos. Revisar si nuestro seguro de auto incluye cobertura por fenómenos hidrometeorológicos, verificar que la vivienda esté asegurada por su valor de reposición y conocer los deducibles antes de que ocurra un siniestro son decisiones financieras tan importantes como ahorrar o invertir.

Siempre hablamos de hacer crecer nuestro dinero, pero también debemos hablar de cómo evitar perderlo. El cambio climático ya no sólo es un concepto, es una realidad que está transformando el planeta, y que está cambiando la forma en que debemos planear nuestras finanzas.

Y ante ello, la mejor decisión que podemos tomar es buscar opciones para proteger el patrimonio que tanto trabajo nos ha costado construir.

@finanzasentacon

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