Cada día somos más personas en el planeta y con ello, aumenta la demanda de alimentos y recursos naturales. De acuerdo con las proyecciones internacionales, para mediados de este siglo la población mundial rondará los 10 mil millones de habitantes. La pregunta es inevitable: ¿cómo producir suficientes alimentos sin aumentar el daño al medio ambiente?

Durante décadas, la agricultura ha logrado incrementar su producción gracias al desarrollo tecnológico. Sin embargo, este crecimiento también ha traído consigo un uso intensivo de fertilizantes, plaguicidas y agua, además del deterioro de los suelos y la pérdida de biodiversidad. Hoy el reto ya no es únicamente producir más, sino hacerlo de una manera más sostenible.

La naturaleza ofrece las herramientas necesarias para fabricar materiales diminutos, conocidos como nanomateriales. Hoy, los científicos pueden aprovechar compuestos presentes en plantas, hongos y bacterias para producirlos mediante procesos con menor impacto ambiental. A esta forma de obtenerlos se le conoce como nanotecnología verde, un campo de investigación que busca desarrollar tecnologías inspiradas en la naturaleza.

¿En qué podría beneficiar esto a la agricultura? Imaginemos fertilizantes que liberen los nutrientes, justo cuando la planta los necesita; materiales que ayuden a aprovechar mejor el agua en épocas de sequía o tecnologías que permitan reducir el uso de algunos agroquímicos.

Otro aspecto igualmente importante es el estudio de los compuestos naturales que producen las plantas. Estas moléculas les permiten defenderse de enfermedades, insectos o condiciones ambientales adversas y pueden utilizarse para desarrollar nuevos nanomateriales mediante procesos más limpios.

Asimismo, el estudio de los metabolitos naturales no solo permite comprender mejor los mecanismos de adaptación y defensa de las plantas, sino también identificar compuestos con potencial para el desarrollo de nanocompuestos funcionales y nuevas estrategias de valorización de biomasa y residuos agroindustriales. La integración de estas herramientas favorece la generación de productos de mayor valor agregado con aplicaciones en agricultura, alimentos y bioeconomía.

Por supuesto, toda innovación debe desarrollarse con responsabilidad. Antes de aplicar estas tecnologías en el campo es indispensable conocer cómo interactúan con las plantas, el suelo, los microorganismos y el ambiente. La investigación científica busca responder estas preguntas para asegurar que los beneficios sean mayores que los posibles riesgos y que las decisiones se basen siempre en evidencia.

En la Facultad de Ingeniería de la UAQ se desarrollan proyectos de investigación que integran nanotecnología, biotecnología y el estudio de compuestos naturales para contribuir al desarrollo de una agricultura más sostenible. Estas investigaciones buscan impulsar una agricultura más eficiente, así como el aprovechamiento integral de los recursos naturales dentro de un enfoque de economía circular. Este trabajo también ha fortalecido colaboraciones con investigadores de distintos países y ha dado origen a publicaciones científicas, entre ellas la coedición del libro Green Nanomaterials: An Agriculture and Circular Economy Alternative, que reúne los avances más recientes en este campo.

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