El mayor número de personas que acuden a solicitar mis servicios como especialista en materia de propiedad intelectual suelen tener interés en registros de marcas o en obtención de patentes, pero existen otros elementos relevantes que normalmente no consideran y que consiste en la protección de los moldes y diseños industriales.
Una de las posibles protecciones en materia de propiedad industrial que pueden obtenerse es del diseño industrial que permite proteger la apariencia visual del producto, lo que agrega un elemento distintivo al producto. El IMPI es el encargado de proteger y dar seguimiento a los diseños industriales.
Se requiere la distintividad, por lo que es necesario realizar una búsqueda en bases de datos especializadas, como es la de la Unión Europea, pero el diseño industrial considera las características estéticas específicas del producto, como puede ser la forma, la textura, la combinación de elementos, etc. que no impactan de manera directa en las funciones o esencia del producto, pero si visualmente.
La intención primordial es que pueda identificarse fácilmente por el consumidor, lograr una ventaja competitiva basada en la apariencia del producto, que logra captar la atención del consumidor en mercados altamente competitivos.
La protección le reconoce la exclusividad al titular del diseño registrado, quien podrá usar y beneficiarse económicamente a raíz de su explotación en el comercio, evitando que terceros utilicen sin autorización el diseño industrial, permite aumentar su valor percibido.
El registro genera otro beneficio que es la protección contra las copias y las imitaciones, lo que incluso permite ejercer estos derechos contra posibles infractores. Al ser una protección territorial, se puede obtener la protección en otros países aprovechando los acuerdos internacionales celebrados por México.
Los requisitos que se deben evidenciar son la novedad, aplicación industrial y el elemento de no funcionalidad, ya que la protección es de características que únicamente pueden ser estéticas y que no afectan de manera alguna la funcionalidad del producto.
Se requiere la descripción clara del diseño industrial, presentar el dibujo, fotografía o una imagen del diseño en el que se aprecien las características estéticas y aprobar el proceso de verificación que tiene como objetivo determinar si es susceptible de protección, lo que llevará a una protección por periodos renovables.
Es un proceso que genera múltiples beneficios pero que implica un análisis minucioso y lograr identificar el cumplimiento de los elementos y requisitos. Los filtros permiten reconocer que no existe un diseño idéntico previamente registrado que pueda generar conflictos legales por afectar derechos de terceros.
El registro del diseño industrial permite proteger la creatividad y fomentar la competitividad en el mercado. En nuestro país el proceso es claro, pero no tan simple y amigable que permita un proceso de protección sencillo, por lo que el uso de herramientas internacionales permite verificar la novedad y evitar conflictos legales, para incrementar las posibilidades de éxito es fundamentar las búsquedas exhaustivas y estrategias adecuadas de registro internacional. Acudir con expertos en propiedad intelectual permite garantizar una protección efectiva de los diseños industriales.
























