“¿Qué venden aquí que hay mucha gente?”, se pregunta un hombre que detiene su paso al exterior de una papelería en el centro de la capital de Querétaro; observa hacia dentro del local, entonces reconoce que el movimiento obedece a la temporada de comprar los útiles para el nuevo ciclo escolar.

Son las últimas semanas previas al regreso a clases y en esta, como en otras papelerías, ya se percibe la premura de los estudiantes, tutores y padres que esperan a ser atendidos para surtir sus listas de útiles.

Sin embargo, este regreso a clases es diferente al de otros años, pues se espera que vuelva a las aulas -tras el inicio de la pandemia- la totalidad de las instituciones académicas del estado, además, se trata de un inicio escolar enmarcado por una inflación que a nivel nacional no tiene precedente, al menos en las últimas dos décadas, superando ya el 8%.

El dinero no alcanza; las carteras padecen con listas de útiles escolares
El dinero no alcanza; las carteras padecen con listas de útiles escolares

Mientras espera en el exterior de la papelería, Álvaro Gómez, padre de familia, comparte que acuden con días de anticipación para garantizar que su hija contara con los insumos básicos para retornar a las aulas.

El padre explica que los precios de los artículos son caros, no sólo de los útiles de su hija, que está por cursar el último año de kínder, sino también por los productos en general, en particular los alimentos.

“Pues para tener todo lo básico, ahorita que tenemos tiempo, porque luego a las carreras ya se pone todo bastante caro y luego piden un buen de útiles”, expresa el señor Álvaro.

La inflación es evidente, pues en su caso percibe un aumento de entre 300 y 400 pesos más respecto al monto que anteriormente gastaba y cuando, recuerda, las listas se surtían hasta con mil pesos.

“Sí, se ha notado bastante (la inflación), no sólo en los útiles, en todo; antes la lista se hacía en mil pesos, ahorita en 300 o 400 pesos más de lo que estaba. Mi niña va al kínder y piden útiles que yo digo que son innecesarios, que no van a ocupar, pero lamentablemente tengo que comprar toda la lista”, relata.

Además de los útiles escolares, los gastos aumentan con otros requerimientos: uniformes, calzado, inscripciones y demás insumos de escuela.

“Hay que comprar los uniformes, todo está complicado. Son uniformes, zapatos, aparte son inscripciones. (En la lista piden) colores, lápices, libretas y papel, o sea cartulina, para manualidades que hacen los niños, en mi caso es una sola niña que va a su último año del kínder”, dice.

Esperanza López coincide en que los precios en general están muy elevados, pues la inflación también la percibe al comprar la lista de papelería de su hijo que está por ingresar a su segundo año de preescolar.

“De hecho pues sí están muy altos los precios de los útiles, la verdad el costo de todo está caro, con toda la inflación que ahorita existe, te gastas más de lo que antes se gastaba”, comenta la señora Esperanza.

En su caso, con los artículos que ha comprado, hasta ahora (porque la lista sigue), ha gastado cerca de tres mil 500 pesos, sin embargo, aún faltan cosas por adquirir y el costo podría, incluso, triplicarse.

“Hasta ahorita de lo que he comprado ya van como unos tres mil 500 pesos y todavía me falta, porque está todo carísimo, también son los uniformes, los libros e igual son otros de seis mil a siete mil pesos más todavía”, calcula.

En el caso de José Cruz Téllez, ha optado por hacer una compra paulatina de los artículos que utilizará su hija ahora que ingresará al segundo año de primaria. “Pues se van comprando poco a poco, porque sí están algo extensas (las listas de útiles) y no alcanza”. Al preguntarle si percibe la inflación comenta que “sí, no nada más en lo de papelería, en todo lo demás, han incrementado bastante (los costos), de hecho ya para la comida ya es muy difícil.

“Nosotros sólo tenemos una (hija) y con ella es suficiente, pero los que tienen un poco más (de hijos) me imagino que ha de estar ya complicado”, señala.

En una papelería se lee “15% de descuento en lista de útiles”, la condicionante es que en este establecimiento se surta la lista completa; en el sitio aguarda una cadena de personas en espera de ser atendidas.

El próximo retorno a las aulas se percibe en negocios aledaños, lo mismo en papelerías que en zapaterías: “Regreso a clases, vuelve con todo”, se lee en aquella tienda de calzado que oferta descuentos del 5 al 15%, según las unidades que se compren.

En una tienda de ropa han comenzado a exhibirse mochilas “desde 298 pesos”.

En papelerías se observan sistemas diseñados para agilizar la atención de los clientes, en un apartado de la tienda se levanta el pedido y en otro se hace la entrega de los artículos.

En otros establecimientos, desde la entrada se alerta a los compradores que deben esperar su turno en la fila, para poder ser atendidos.

Entre bolsas de mandado llenas de útiles, de cartulinas, de libretas, de colores… así es como transcurren los momentos previos al regreso a clases.

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