POR: POLLO ROCK
@pollorockmusica
A 36 años de haber comenzado a narrar la vida desde el asfalto, Luis Álvarez no suena a nostalgia: su voz sigue cargada de presente. En entrevista, el líder de El Haragán y Cía. deja claro que el rock urbano no se recicla, se transforma.
Y en esa transformación, la banda encuentra una nueva forma de dialogar con generaciones que no vivieron los 80, pero entienden su rabia.
El pretexto es potente: una nueva versión de “Juan el Descuartizador”, tema fundacional del álbum Valedores Juveniles, ahora reinterpretado junto a Käbrones, proyecto que reúne a exintegrantes de Mägo de Oz. Pero el fondo es más profundo: la permanencia del rock como lenguaje de resistencia.
Sin reglas
Para Álvarez, el ADN del género no ha cambiado desde sus orígenes. Lo explica sin rodeos:
“El rock desde que surgió con Elvis Presley —y antes también— ya era peligroso. El rock siempre va a ser peligroso y rebelde, porque no tiene reglas para la forma de tocar, vestir o actuar. El rock es libertad”.
Una alianza que cruza fronteras
La nueva lectura de “Juan el Descuartizador” no es un simple remake. Es una colisión de mundos. La participación de José Andrea aporta una dimensión distinta al tema, con una carga melódica y un aire medieval que se entrelaza con la crudeza del rock urbano.
“Esta canción es la cuarta o quinta entrega que hacemos reversionando éxitos con invitados. Se logró una fusión increíble y la gente lo ha recibido muy bien”, explica Álvarez.
El resultado es una pieza que conserva su esencia oscura y provocadora, pero se proyecta con mayor fuerza sonora. El violín, los arreglos más robustos y la energía del hard rock europeo expanden el universo original de la canción sin traicionar su raíz.
“Es una canción muy significativa, fue la primera que hicimos como grupo, y ahora regresa con una fuerza renovada”, recuerda el músico. La respuesta del público —en México, Estados Unidos y Latinoamérica— confirma que el relato sigue vigente.
Arena CDMX: una deuda saldada con el público
El siguiente capítulo ya tiene fecha y escenario: el 17 de mayo de 2026 en la Arena Ciudad de México. El concierto, titulado “Resiliencia, vida y rocanrol” no sólo celebra una trayectoria, también busca cerrar una herida.
“La vez pasada no se pudo por no haber condiciones mínimas que no dependían de nosotros; la gente merece respeto y por eso se tomó esa decisión. Hoy es distinto: estamos armándolo con reglas claras y con el equipo completo. No va a volver a pasar”, afirma Álvarez. El cantautor deja una invitación a la banda rockera queretana asistir a dicha celebración.
Lejos de promesas vacías, el show apunta a ser un recorrido emocional: “Vamos a hacer un viaje sentimental con al menos 36 canciones, una por cada año de carrera”. La cifra no es casual. Es una declaración de identidad.
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