Siempre me he preguntado por qué algunas mujeres "eligen" cumplir con roles de género rígidos, defienden a hombres violentos o apoyan liderazgos masculinos que promueven la sumisión femenina. ¿Por qué preservarlo, si el patriarcado históricamente ha limitado su libertad, su seguridad y su desarrollo personal? ¿Por qué protegerlo si las ha colocado en una posición de desventaja? ¿Por qué hay mujeres que prestan su voz para defenderlo?
Lejos de ser una paradoja, reivindicar al patriarcado es una estrategia de supervivencia adoptada por las mujeres a través de siglos. La naturalización de la violencia, la vulnerabilidad durante el embarazo y el parto, la limitación para obtener recursos económicos y la prohibición de llegar al poder obligaban a las mujeres a buscar la protección masculina para subsistir. En el contexto de las relaciones entre mujeres y hombres, esta forma de relación constituye una especie de contrato desigual de protección a cambio de obediencia.
La investigadora Deniz Kandiyoti acuñó el término "pacto patriarcal" en su artículo "Bargaining with Patriarchy" (1988) para referirse, entre otras cosas, a la estrategia individual o colectiva mediante la cual las mujeres aceptan, negocian o refuerzan normas, estereotipos y roles para obtener seguridad, recursos económicos, estatus o protección dentro de un sistema en el que prevalece la desigualdad. Al defender el patriarcado, abogando por valores, prácticas o políticas que mantienen la autoridad masculina, estas mujeres buscan maximizar sus ventajas personales (económicas, sociales o familiares), aun cuando esa defensa reproduce y legitima la subordinación de todas las mujeres.
Este intercambio asimétrico con un hombre, un pariente masculino o una institución dominada por hombres proporciona a las mujeres seguridad física, estatus social, protección legal o acceso a recursos materiales a cambio de cumplir con las normas que les impone la sociedad: deberes de crianza, control de la sexualidad y la reproducción, trabajo doméstico o lealtad política, entre otras.
Aun cuando el sistema es desigual, muchas mujeres aprenden a sobrevivir en él, porque se benefician y crecen mientras más apoyan a los hombres y sus intereses. Un ejemplo de este pacto es la propuesta para crear una "Fiscalía Especializada en Hombres", la cual es promovida principalmente por mujeres bajo el argumento de que los derechos de los hombres son vulnerados debido a denuncias falsas de violencia y los avances en materia de acceso a la justicia de las mujeres. También ocurrió cuando comunicadoras defendieron la exclusión de mujeres periodistas y los comentarios misóginos de sus colegas.
No debe sorprendernos que esto ocurra. Estas alianzas ofrecen seguridad y pertenencia social a las mujeres que las adoptan, lo que solo sirve para reforzar la desigualdad, la violencia y las jerarquías de género. Al final, muchas seguirán siendo, por necesidad o por elección, fieles hijas del patriarcado.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.
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