Con el objetivo de apoyar el desarrollo y fortalecimiento de la agricultura en México, nació Tierra de Monte, un proyecto impulsado por emprendedores mexicanos que a través del uso de tecnología biológica fertilizan plantas y a la par nutren el suelo sin dañar el medio ambiente ni poner en riesgo la salud de las personas.

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, Adriana Luna Díaz y Etienne Rajchenberg Ceceña, fundadores de Tierra del Monte, comentaron que el proyecto se gestó a partir de dos aspectos fundamentales: una situación personal en la que un familiar cercano resultó ser alérgico a los agroquímicos y por el sueño de transformar la agricultura y a sus productores.

“La intención que tiene Tierra de Monte es poder generar bienestar a partir de la agricultura y un punto muy importante fue poner un piso parejo”, comentó Etienne Rajchenberg.

Explicó que en el ramo de la agricultura hay extremos muy importantes. Por un lado, existen los gigantes agrícolas que tienen toda la tecnología y la capacidad económica para desarrollar sus productos y explotarlos sin arriesgar su patrimonio, mientras que los pequeños productores corren el riesgo de dañar sus tierras con una sobreexplotación para generar cantidades importantes de su cosecha.

Además de la parte de producción, se encuentra el cuidado de la salud, ya que la mayoría de los productos que se venden a precios accesibles en los mercados y tiendas de autoservicio contienen importantes cantidades de agroquímicos que, a la larga, pueden dañar a la salud; sin embargo, existen alimentos denominados “orgánicos” que si bien están libres de sustancias, muchas veces son más costosos en su producción y adquisición.

“La agricultura es un lugar donde confluyen la economía, la sociedad, la alimentación, porque todos comemos de ahí (…) Algo de lo que nos dimos cuenta es que, desde la parte de las alergias de nuestros hijos, también la brecha entre ricos y pobres se ve reflejada por los que tienen la capacidad de comprar orgánico y los que no”, dijo Luna.

En ese sentido, Rajchenberg aseguró que, contrario a lo que se pueda pensar, una agricultura orgánica bien llevada es más competitiva y requiere de menos recurso económico para su producción que la agricultura convencional. De hecho, la tecnología biológica que Tierra de Monte aplica en cultivos es mucho más económica, pues cuesta hasta un 80% menos que un agroquímico.

“Nosotros lo que hacemos es trabajar con las condiciones en las que crece un cultivo, es decir, restauramos las condiciones de los suelos que permiten que las plantas sean productivas en primera instancia”.

Además de los notables beneficios que tiene para la salud del ser humano, las empresas también se ven favorecidas en diversos ámbitos, ya que no es necesario hacer grandes inversiones en equipo de protección y no hay pérdidas en “horas hombre” por la posible exposición e intoxicación a los químicos.

“Cada año muere más gente de intoxicación por pesticidas que todos los fallecimientos que se tienen registrados por ébola hasta el momento”.

Tierra de Monte utiliza sustancias para eliminar plagas, regenerar suelos y nutrir plantíos a partir de la utilización de bacterias, hongos, levaduras y diversos sustratos que actúan de manera natural, tal y como lo hace una vitamina o nutriente en el cuerpo humano para defenderse de alguna enfermedad.

Por ejemplo, en el caso de las plagas, se pueden eliminar de una planta de una manera precisa y saludable sin tener que envenenar para exterminar el problema.

“[Con la tecnología] tenemos mucho menos plaga; por ejemplo, una plaga devastadora en Jalisco para frambuesas, zarzamoras y todas las bayas es la araña roja para la cual difícilmente hay tratamientos que afecten más de 50%, nosotros hemos logrado hacer con tratamientos, que cuestan la quinta parte que cualquier otra opción, quitar 80% del problema en tres días, y lo hacemos sin erradicar a nadie; nunca intoxicamos”, indicó Rajchenberg.

Este proyecto, que esperan llevar a más lugares del país y del mundo, tiene un respaldo de más de una década de investigación y opera de manera oficial desde hace tres años.

Según sus fundadores, fue desarrollado en Querétaro por ser un estado que siempre está a la vanguardia en temas de tecnología y cuidado del medio ambiente, de hecho, también han podido implementar su trabajo con pequeños productores y en grandes corporaciones. Actualmente, la plantilla laboral del proyecto consta de poco más de 10 especialistas.

cetn

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