Las escenas son similares, los escenarios varían, aunque muy poco. Las personas aguardan bajo los rayos del sol, en la lluvia, en las áreas verdes en las inmediaciones de los hospitales, en espera de noticias de sus pacientes. Da igual si es el Hospital del Niño y la Mujer, el IMSS de 5 de Febrero, el ISSSTE o el nuevo Hospital General.

La angustia y la preocupación por los familiares enfermos es la misma, y las incomodidades también.

Sobre avenida Zaragoza, casi esquina con 5 de Febrero, la cantidad de personas que se congrega en las inmediaciones de Urgencias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es siempre abundante. En la puerta, las personas se agolpan esperando información de familiares internados.

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Dentro hay una sala de espera, pero es insuficiente para la cantidad de personas que acuden, por lo que muchos deben esperar en la calle, “donde Dios les dé a entender”, pues no hay espacios adecuados para estar por largas horas. “A veces nos damos la vuelta y nos vamos por donde está el teatro. Nos sentamos en las jardineras y podemos dormir o descansar en la sombra. Otros se cruzan al camellón y ahí, en el pastito, descansan y duermen un rato”, dice un joven que espera saber de su familiar internado en urgencias.

No sólo es este el espacio donde los familiares de los pacientes hacen vigilia. Por el lado de 5 de Febrero también las personas esperan afuera del nosocomio saber de sus parientes hospitalizados. Muchos pueden estar dentro del hospital, aunque otro número, los más, deben esperar afuera, ya sea la hora de visita o a la hora del parte médico.

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FOTO. FERNANDO CAMACHO
FOTO. FERNANDO CAMACHO

Afuera hay todo un ecosistema. Vendedores de todo tipo de alimentos y productos. Desde gorditas, tortas, enchiladas, hamburguesas, dulces, golosinas, entre otros muchos productos que los comercios alrededor ofrecen tanto a familiares de pacientes como al personal del IMSS que sale a “echarse un taco”.

Escenario distinto, misma anécdota. El Hospital del Niño y la Mujer, en la avenida Luis Vega y Monroy, no es tan céntrico. Se ubica en una zona más alejada del centro. El camellón de la avenida es usado por los familiares de los pacientes para esperar durante el día informes de sus seres queridos.

En los últimos meses, en el mismo camellón, aparecieron puestos de tortas y dulces, que se suman a los ya existentes en la acera del nosocomio. Los clientes no son pocos. Además, en las inmediaciones no hay restaurantes u otros puestos de comida. La zona está más aislada, por lo que los puestos que se instalan en los alrededores tienen el “monopolio”.

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Muy cerca de ahí se ubica la Unidad de Tococirugía y la Unidad de Especialidades de Oncología. Ambas instalaciones médicas reciben a pacientes y a sus familiares, aunque la presencia de éstos últimos en la vía pública es menos visible. Los que están en la calle utilizan el parque lineal del camellón de la avenida Fray Luis de León. Los aparatos para hacer ejercicio se convierten en salas de estar para quienes esperan a familiares que van a consultas o a recibir tratamientos. En estos sitios no hay personas internadas.

Otro de los hospitales que están aislados es el Regional de Zona número 2 del IMSS, en El Marqués. Este nosocomio, cercano al fraccionamiento de La Pradera, se inauguró en 2018. En el terreno que funciona como estacionamiento, cercano a la parada de transporte público, los puestos de comida ofrecen una variedad de alimentos que pocos médicos recomendarían en una dieta balanceada.

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Familiares de pacientes aguardan en una zona al aire libre que se ubica antes de ingresar al hospital. Sin embargo, mucha gente espera afuera, sobre el Circuito Universidades, donde está el nosocomio. Incluso, sobre el camellón algunas personas descansan o estacionan sus automóviles, ante la falta de espacios para dejar los vehículos.

En el Hospital General de Querétaro en las rejas que dan acceso las personas siempre se agolpan. Sin embargo, el acceso para ver a los pacientes es por una sala de espera que está al otro lado del acceso al recinto.

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Ahí los familiares pueden pasar a las horas de visita y esperar en las bancas que se ubican en la sala de espera. Afuera, un altar con las imágenes de San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe ayuda a quienes enfrentan la enfermedad de alguien cercano.

La misma tónica se da en el Hospital General del ISSSTE en Querétaro, sobre avenida Tecnológico. Alrededor de la entrada los puestos de comida y golosinas son un paisaje normal, aunque en los alrededores hay más sitios para comprar alimentos, pues su ubicación céntrica permite el acceso a más cosas.

El común denominador en todos los hospitales es la espera angustiosa, las largas filas para entrar, la alimentación poco saludable y la inclemencia de los elementos ante los espacios pequeños destinados a familiares de pacientes y que resultan insuficientes para el número de personas que reciben todos los días los hospitales en la capital queretana.

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