“Es una situación que crea un clima de incertidumbre muy peligrosa para las y los migrantes mexicanos en Estados Unidos”, comentó Alexandra Haas Paciuc, presidenta de Conapred, sobre la cancelación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, que permitía a 800 mil jóvenes residir y trabajar libremente en ese país.

“Lamentamos esta decisión que afecta a un enorme grupo de jóvenes que habían sido beneficiados con el DACA con el reconocimiento de que fueron llevados a Estados Unidos no por voluntad, sino porque forman parte de una familia, que habían decidido hacer sus vidas allá y que ahora pueden ser corridos de sus trabajos, expulsados de las escuelas, separados de sus familias.

“Los jóvenes dreamers son un grupo políticamente activo, es notable ver cómo han logrado posicionar su agenda ante la opinión pública y esperamos que el congreso estadounidense tome alguna posición respecto a legislar, porque ese era el objetivo principal del DACA, que fuera una ley y no una medida del ejecutivo que pudiera ser eliminada de un plumazo”, mencionó.

A pesar de la preocupación, Haas Paciuc reiteró que la función del consejo no es intervenir en las relaciones de México con Estados Unidos, sino garantizar que los repatriados no sufran discriminación cuando vuelvan a México. Más allá de la falta de ‘mexicanidad’ que pueda sentirse de parte de los repatriados, estos se enfrentan a barreras institucionales que no les permiten adaptarse a una nueva vida.

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