Cuando Ricardo Astudillo pide una segunda encuesta, solamente entre Santiago Nieto y él, para definir quién encabezará la defensa de la 4T en Querétaro, recuerda a esos fanáticos obcecados que quieren repetir la final que su equipo perdió, sólo que ahora en su estadio, con sus reglas, con su gente y, casi casi, hasta con su balón.
Recordemos que Astudillo ya participó en la encuesta que definió al que será el virtual candidato de la alianza en Querétaro. Y, según los resultados que la senadora Beatriz Robles hizo públicos este fin de semana, Santiago Nieto quedó en primer lugar; Gilberto Herrera, en segundo; ella misma, en tercero; Astrid Ortega, alcaldesa de Cadereyta, en cuarto; Ricardo Astudillo, en quinto, y el diputado Luis Humberto Fernández, en sexto.
Es decir, el quinto lugar quiere disputar una final contra el primero. Ni siquiera la liguilla del futbol mexicano suele ser tan generosa con quien termina penúltimo en la tabla.
El problema para Astudillo no es solamente el resultado. Antes de que se realizara la encuesta ya se había aceptado el método y que participaría junto con los perfiles de Morena. Ahora sostiene que aquella medición sólo sirvió para escoger al representante de Morena y que todavía falta otra, en la que Santiago Nieto represente a ese partido (y el PT) y él al Verde.
Ahí es donde la explicación empieza a hacerse complicada. Si Astudillo ya fue medido frente a Nieto, ¿qué sentido tendría volver a medirlos? Y, sobre todo, ¿por qué tendría pase directo a una supuesta final alguien que terminó detrás de otros tres aspirantes además del ganador?
La respuesta quizá no esté únicamente en Querétaro.
Desde hace meses, el Verde busca modificar su relación con Morena rumbo a las elecciones de 2027. Ya no quiere limitarse a acompañar al candidato que resulte de los procesos morenistas. Quiere colocar perfiles propios, participar en las encuestas, influir en la metodología y conservar capacidad de negociación después de conocidos los resultados para hacer valer su 5% de intención de voto.
En Querétaro obtuvo cerca de 6.6 por ciento en la elección local de 2024. Hoy tiene dos de los 25 diputados del Congreso estatal. Encuestas recientes lo colocan bastante más abajo, alrededor de 2 o 3 por ciento. Parece poco, pero en una elección cerrada esos puntos pueden decidir una gubernatura. Ahí está su verdadero poder de negociación.
Morena en Querétaro necesita al Verde y éstos lo saben, por eso elevan el precio de la alianza. Santiago Nieto está en un momento definitorio. La candidatura ya la tiene; ahora necesita construir el mosaico político interno que le permita hacerla competitiva. Falta sellar el acercamiento con Gilberto Herrera y tejer fino con el Verde para poder cerrar una alianza que, aunque hoy parezca menor en los números, puede resultar decisiva en una elección apretada. De lo contrario, todo se puede derrumbar antes de tiempo.
Periodista y sociólogo. @viloja

























