Todo parece indicar que el cambio en Colombia es inminente. Abelardo de la Espriella, un outsider de la política y líder del movimiento de extrema derecha en el país sudamericano se impuso en la segunda vuelta de los comicios presidenciales ante Iván Cepeda, político de izquierda, allegado al actual mandatario colombiano. ¿Qué impactos supone esta situación para la región y para México?
Mientras el ciclo de Gustavo Petro se cierra, otro se abre en la presidencia de Colombia, pero no el que el mandatario esperaba. La victoria de De la Espirella marca un parteaguas para la política colombiana, que apenas había conseguido su primer gobierno nacional de izquierda. Ahora, la extrema derecha estará gobernando la nación con lo que parece ser una mano dura inspirada en el liderazgo de Nayib Bukele en El Salvador. Así, el sueño del progresismo colombiano que se materializaba en la propuesta de Cepeda deberá ponerse en pausa para competir de nueva cuenta en los años venideros.
El triunfo del candidato de extrema derecha supone un cambio radical en la política doméstica y exterior de Colombia. Progresivamente se acercaría a otros gobiernos de América de la misma posición del espectro político, llámese Argentina, Chile, Ecuador, Estados Unidos de América y El Salvador; y, de la misma manera, se alejaría de las administraciones de izquierda, como es el caso de Brasil, Honduras y México.
En este escenario, mientras Washington gana un aliado importante en la parte sur del continente, la Ciudad de México pierde a un socio de relevancia en la región y en los foros internacionales donde participan activamente, como es el caso de la CELAC, la OEA y otros más. Esto muestra un panorama delicado, puesto que con menos respaldo, el gobierno liderado por Claudia Sheinbaum podría enfrentarse a más presión internacional para atender aquellos temas que le interesen particularmente a Donald Trump, como cabecilla de la derecha en el continente.
De esta manera, cuestiones como la mediación de México para apoyar a las personas migrantes, o bien, el cabildeo en foros internacionales en favor de la resolución pacífica de conflictos, como por ejemplo en el caso EUA-Irán o el de Israel y Palestina, se verían obstaculizadas. Así, también recibiría más presión para atender las cuestiones de seguridad que tanto le preocupan a la Casa Blanca, como es el narcotráfico.
En comercio, Colombia es un socio relevante para México dentro de la Alianza del Pacífico, y un gobierno de derecha con vocación pro-mercado y cercano a Washington podría buscar acuerdos comerciales o de inversión que compitan, más que complementen, los intereses mexicanos en la región. De nueva cuenta, la parte ideológica cobrará suma importancia en la dinámica de intercambio que se presente.
La diferencia entre el gobierno de Sheinbaum con lo que se prevé de lo que sería el gobierno de De la Espirella es notoria. La mandataria mexicana abandera posición política en la región que choca con la del presidente electo de Colombia, por lo que se esperan roces en la relación. Uno de los retos que deberá trabajar México es el de hacer a un lado esas diferencias para colaborar de forma activa en favor de una estabilidad regional. De concretarse, la relación sería fructífera para ambos países y abonaría a la cooperación internacional que tanto se necesita hoy en día en el mundo.
Niels Rosas Valdez
Historiador e internacionalista
@NielsRosasV (X)
























