Explorar el discurso de una obra de arte, mediante la transformación que seduce al fuego, es una de las maneras más etéreas e interesantes de poder disfrutar de la técnica del esmalte, donde la pieza a realizar convive con la sofocante atmósfera del horno, ocurre la transmutación, que sabes perfecto como entra, pero nunca como es que va a salir, es mediante ese proceso, donde el vidrio parece fundirse sobre el metal, dejando ver el desafío de una técnica que merece seguir siendo ser apreciada.

Si bien, en otras entregas ya había comentado sobre esta técnica milenaria y sobre la falta de difusión que existe en la actualidad. Son Querétaro, Ciudad de México y Puebla los estados que siguen rescatando esta técnica, con el fin de no perder contacto con estos polvos que son transformados en piezas únicas por el misticismo que provoca un diseño que no sabes si quedará como lo tienes en el imaginario, dentro de los hornos que dan un resultado muy característico con esta poco conocida técnica de la actualidad.

Mientras algunos esmaltadores tardan en la realización de una pieza de 20x20 cm, un tiempo de 40 horas consecutivas, para el artista, Joshua Konejo realizar una obra de 80 de diámetro fue todo un gran reto, empezando por la conceptualización de la obra a realizar, misma que le llevó al menos unos dos meses; después de eso, llevarla a la práctica y fundirla en estas dimensiones únicamente le llevó un mes, dejando ver su amor por esta técnica poco reconocida.

Konejo es docente de la facultad de artes de la Universidad Autónoma de Querétaro y artista visual, multidisciplinario, gustoso por la instalación y dedicado tanto a la cerámica, como a la gráfica y ahora desde hace más de 4 años a la alquimia que representa estar cerca de la técnica del esmalte al fuego sobre metal.

En la galería de la fundación Aldhebarán, Konejo nos comparte en esta su tercera exposición individual, “Subcosciente, el hermano de Calamita”, 19 piezas que comenzaron a forjarse desde hace 3 años. Su trabajo lo basa en la reinterpretación de los elementos, donde pone a la mujer, como elemento principal, deja ver el cabello de la mujer, como símbolo protector y de fortaleza, generando en todo momento de manera visual a la mujer como la divinidad, al mismo tiempo que comparte su relación de asombro en el mismo nivel que por esta técnica.

Las mariposas que emergen en su muestra, juegan una parte fundamental en la instalación de esta exposición, ya que tienen un diálogo que va en relación a su vida personal y de cómo es que la gente en ocasiones puede llegar a percibir algunas cosas que solo pueden ser vistas o percibidas dependiendo el espectador que lo mira.

Es por eso que, Joshua Konejo, realizará la semana del 23 al 26 de junio un taller para todo público de esmalte al fuego, en las instalaciones de la Fundación Cultural Aldhebarán, ubicada en Melchor Ocampo 39 sur, en el centro histórico, en un horario de 4 de la tarde a 8 de la noche, para entender la importancia de seguir esta técnica artística con este medio de transformación que requiere de mucha paciencia y gusto por no perder el asombro en el resultado que pueda resultar de tomar este extraordinario taller.Para mayores informes, dirigirse con el artista mediante su Instagram @josh_konejo

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