La dinámica que se exige en la vida universitaria, trasciende más allá de la docencia, debe contribuir al desarrollo social y económico de su región y del país, así como del mundo, siempre con visión de futuro, atendiendo la formación de recursos humanos profesionales con calidad, participando activamente en el desarrollo científico y tecnológico.
Asimismo, la universidad ha de promover los valores humanos como la verdad y el honor, privilegiando la libertad de pensamiento y de expresión, el respeto a quienes piensan diferente; así también, requiere excluir el dogmatismo, adoctrinamiento o imposición ideológica.
En la labor de la universidad, es necesaria su participación con los colegios de profesionistas asociados, para retroalimentarse de las experiencias que en la práctica se suscitan, las cuales ponen a prueba la capacidad de los egresados ante los requerimientos de la sociedad y del desarrollo en las diversas áreas del conocimiento.
El seguimiento de egresados es una de las importantes tareas que de manera cuidadosa deben llevar a cabo las universidades, de manera continua, para evaluar los beneficios que logran los profesionistas (en licenciatura y posgrado) para ellos mismos, su familia y para los diversos ámbitos de la vida social, económica y productiva. Lo señalado, ha sido llevado a cabo por la Universidad Autónoma de Querétaro.
A manera de ejemplo, por vivencias propias y las observadas de en otros campos del saber, usualmente los profesores de la UAQ somos miembros del colegio profesional relativo a nuestra profesión; en mi caso, como ingeniero civil, he sido miembro del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Querétaro, A. C. (CICQ) y de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles desde hace más de cuatro décadas.
Como posgraduado en mecánica de suelos por la UNAM, también he sido miembro desde hace más de cuatro décadas de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica A. C. y de la Sociedad Internacional de Mecánica de Suelos e Ingeniería Geotécnica.
Durante mi gestión como Director de Estudios de Posgrado de la UAQ y siendo miembro activo del CICQ, tuve la oportunidad de colaborar en la creación de los congresos de ingeniería civil bienales del CICQ en Querétaro, lo cual tuvo el importante apoyo de la UAQ y del mismo CICQ, gobierno estatal, Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, Instituto Mexicano del Transporte, SCT, SARH, CNA, CFE, CONACYT, entre otras dependencias.
Se consideró la relevancia de disponer de un evento en el cual se compartieran las experiencias, avances en la investigación, educación en la ingeniería civil, con el propósito de elevar la calidad del ejercicio de la profesión en beneficio de la sociedad, atendiendo particularmente los requerimientos del estado, lo cual frecuentemente coincide con la de muchas otras regiones de México e incluso de otros países.
En tema educativo se orientó a experiencias y proyección para el siglo XXI, perspectivas desde el punto de vista del ingeniero “práctico”, del educador y del investigador.
El Primer Congreso de Ingeniería Civil en Querétaro se llevó a cabo los días 31 de agosto y 1 de septiembre de 1990 en la UAQ, campus Cerro de las Campanas. (Continuará)
Ex rector de la UAQ
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