Pareciera que una de las plagas más invasivas que padecemos en Querétaro, es la clase política ruin, oportunista, pretenciosa y distante a las necesidades populares. Una clase política que ha sabido tejer entre sí una red de complicidades, sociedades económicas y hasta vinculaciones familiares, al más puro estilo de la edad media donde los matrimonios pactados tenían como finalidad fortalecer la relación entre coronas y reinos.
Por eso es que si revisamos a profundidad nóminas en la administración pública municipal y estatal o espacios de representación popular, notarías entre otros registros, encontramos los mismos apellidos que desde hace décadas gobiernan, administran y se reparten nuestro Querétaro como un botín del cual no quieren perder dominio, del cual han aprendido a vivir de él. Ante este escenario las queretanas y queretanos nos hemos enfrentado desde hace mucho años y el 2027 no será la excepción, es por eso que vemos a ex gobernadores muy activos, teniendo reuniones por la zona de Santa Rosa Jauregui la cual funciona como una base obligatoria a tocar si quieres ser gobernador, esta absurda tradición ha sabido imponerse en todos los colores partidistas, inclusive entre algunos suspirantes de la 4T que piensan que tener un visto bueno es el inicio del camino para habitar la Casa de la Corregidora.
Posiblemente por ello es que la guerra sucia contra Gilberto Herrera no tiene tregua, un día le inventan la autoría de una estafa maestra y al otro le crean vínculos con el crimen y la siguiente semana le podrían inventar que es aficionado del Club América, lo cual sería preocupante, dicho sea de paso. El punto es que Herrera representa un error en la matrix, desde sus inicios en la facultad de ingeniería de la UAQ fue disruptivo, cambio el estilo de la política de esa facultad, dejó atrás las clásicas comilonas que eran ambientados con ríos de vino, cerveza y tequila y puso sobre la mesa de estudiantes y académicos la oportunidad de ser excelentes, excepcionales, destacados, autores y autoras de un legado y patrimonio académico que jamás se había visto, posiblemente esto fue lo que hizo que un "foráneo" llega rápidamente a encabezar una de las facultades de mayor importancia, para después ser el rompequinielas en una histórica elección de rectoría donde hasta la fecha hay sorprendidos por su triunfo. Imagínese usted, una universidad que había sido durante mucho tiempo la caja chica del gobernador, donde los lugares se vendían, funcionarios tenían listas de apadrinados y donde la mediocridad era aplaudida siempre y cuando fuera cómplice con el poder en turno.
Cuenta en el radio pasillo que el hoy gobernador comentó en aquellas épocas que Gilberto no ganaría por carecer de un padrino político, ni el entonces rector en turno lo estimaba y mucho menos lo promovía, el gobernador tampoco tenía preferencia por él y hasta el alcalde capitalino de esos ayeres sentía animadversión por quien eventualmente sería el rector de la UAQ.
Misma historia cuando el ex rector universitario aspiró al Senado de la República, propios y extraños le dijeron que necesitaba una inversión millonaria y el entonces candidato respondió iniciando su campaña en una de las zonas de mayor marginación del estado, con lápices como souvenir de campaña y con el valor de la palabra, que en su caso es inquebrantable y que en el presente cada vez tiene menos peso en la clase política.
Esta anécdota se repitió en 2024 cuando se juraba que el distrito serrano donde compitió Gilberto era propiedad indiscutible del PRIAN , para que al momento de las elecciones el hoy diputado terminara posicionando el Distrito 1 como el de mayor preferencia para Morena. Estos antecedentes son la mejor carta de presentación de Herrera, sin que las encuestas a modo hagan efecto real en el sentir popular, ponerlo en último lugar es una de las últimas estrategias de la derecha en Querétaro, pero ni así lo van a lograr.
Exdiputado de Morena
























