Así como en Mexico proliferan distintos ejemplos e populismos en el mundo, y hay quienes llegan a plantearse ¿están las democracias en peligro? Esto debido a que hemos visto como desaparecen las democracias y ante esto la pregunta es ¿cómo podemos hacer para salvar nuestra democracia? Paulatinamente se erosionan y debilitan las normas políticas tradicionales y las institucionales, que costaron años y años construirlas y hacerlas realidad, como es la separación de poderes, el federalismo, además de órganos autónomos ciudadanos a quienes se les había cedido facultades depositadas en un solo hombre o una sola mujer que detentaran la titularidad del Poder Ejecutivo, vislumbrando que de no corregirse el camino entrar plenos a un régimen dictatorial, absolutista y demagógico.
Con la apertura de este siglo y con las elecciones presidenciales y legislativas que vivimos en el año 2000, con la primera alternancia después de 70 años de gobernar el partido único emanado de poder gubernamental y sustentado en la que se le llamaba la familia revolucionaria, régimen que se le llegó a calificar como “La Dictadura Perfecta” por el escritor Mario Vargas Llosa, parecía que entrábamos a una etapa de transición o transformación democrática.
Precisamente con esa alternancia de principios de siglo, comenzaba a verse sus frutos desde el primer día cuando el presidente Fox manifestaba que “El ejecutivo Propone, y el Legislativo propone”, o las primeras controversias constitucionales o acciones de inconstitucionalidad, donde la corte con sus resoluciones le corregía a cualquiera de los otros dos poderes o también a los órganos constitucionalmente autónomo. Y muchas de las leyes se hicieron con espíritu y reglas democráticos, considerando que quienes llevaran asumir las responsabilidades legislativas, ejecutivas e incluso judiciales, eran hombres y mujeres impregnadas de ese espíritu.
Sin embargo el golpe de la realidad es otro, desgraciadamente a raíz de la tercera alternancia y la llegada al poder dizque de la izquierda mexicana, su aparición en el ejercicio del poder pareciera que está siendo para destruir las instituciones y la estructura de gobierno creada desde nuestra Constitución e incluso a ese fenómeno destructivo le llegué a bautizar en la Cámara de Senadores como el “Huracán López”, no con categoría cuatro sino como categoría siete, donde arrasa todo lo que se encuentra a su paso.
Es tal el populismo que pretende instalarse, que incluso en una de las democracias más sólidas como la de los EU, es un solo el hombre que llegó por vía democrática a la titularidad del ejecutivo y que incluso tiene al mundo en vilo a punto de detonar una Tercera Guerra Mundial y quiere entender su acción.
Los autócratas electos mantienen una apariencia de democracia, a la que van destripando hasta despojarla de contenido. Muchas medidas gubernamentales que subvierten la democracia son “legales” en el sentido de que las aprueban bien los organismos legislativos o los tribunales, al grado tal que algunos veces se vende como medidas para “mejorar” la democracia, pero no es así sino por el contrario es para desaparecer las libertades y cada vez más controlar con el poder a los ciudadanos.
Por ello imperante es que de cara al 2027 y cuando estamos a prácticamente un año que estemos en plena campaña, tengamos ojos abiertos y decidamos actuando para defender la Patria, la Familia y Libertad.
























