La fallida propuesta para reducir el ciclo escolar 2025-2026 no fue solamente un error administrativo de la Secretaría de Educación Pública. Se convirtió en un síntoma preocupante de improvisación política, desconocimiento legal y falta de visión educativa en la institución encargada de la enseñanza pública.
Aunque finalmente la medida no prosperó por la presión social, empresarial y política, el episodio debería abrir una discusión seria sobre la permanencia de Mario Delgado al frente de la SEP.
La propuesta planteaba concluir el ciclo escolar el 5 de junio de 2026, 40 días antes de lo previsto originalmente, bajo el argumento de las altas temperaturas y la celebración del Mundial de Fútbol.
La idea generó rechazo inmediato no sólo entre partidos de oposición, sino también entre organizaciones civiles, especialistas y sectores empresariales. Incluso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos advirtió sobre posibles afectaciones al derecho de niñas, niños y adolescentes a la educación y al cuidado adecuado.
Más allá de la torpeza política, el problema es jurídico. La Ley General de Educación establece en su artículo 87 que el calendario escolar debe contemplar entre 185 y 200 días efectivos de clase.
La reducción anunciada colocaba al gobierno federal en una zona de incumplimiento legal difícil de justificar. Y no se trataba de una emergencia imprevista o un desastre natural. El Mundial de Futbol 2026 fue anunciado desde hace años.
El episodio exhibió además una contradicción preocupante en el discurso del propio secretario. Mario Delgado afirmó que muchas escuelas, después de junio, operan prácticamente como “estancias forzadas” sin actividad pedagógica relevante.
La declaración resulta delicada porque descalifica implícitamente el trabajo docente, normaliza la idea de que durante semanas el sistema educativo deja de cumplir su función principal. En ese caso la responsabilidad de corregirlo recae precisamente en la SEP.
En lugar de reducir clases, el debate debería centrarse en cómo aprovechar mejor el tiempo escolar. México arrastra rezagos educativos importantes reflejados en evaluaciones nacionales e internacionales. El cierre del ciclo podría utilizarse para reforzar aprendizajes, atender rezagos en lectura y matemáticas o incluso desarrollar proyectos vinculados con el propio Mundial, integrando contenidos de historia, geografía, idiomas o estadística.
Opciones existen. Lo que parece faltar es una conducción educativa con vocación pedagógica y capacidad de planeación. Sheinbaum ya cumplió con el acuerdo político hacia Mario Delgado hecho en 2024; mantenerlo compromete el 2030 para la presidencia.
























