Esta semana Querétaro recibió una noticia increíble, pues 126 familias recibieron las llaves de su vivienda en San Juan del Río como parte del programa Vivienda para el Bienestar, eso quiere decir que ahora, más personas tienen sus propios hogares con servicios y con un precio cercano a los 600 mil pesos.
Dentro de la estrategia se plantean 40 mil viviendas de Infonavit para el estado, 16 mil ya contratadas y otras 20 mil próximas a incorporarse y sin mencionar las acciones de Conavi y Fovissste, la meta interinstitucional alcanza 48 mil 500 viviendas. Este es un avance importante porque durante años la vivienda social fue expulsada hacia la periferia, reducida en tamaño o convertida en una deuda impagable para nuestras familias. Que el Gobierno federal vuelva a colocar el acceso a la vivienda en el centro de la política pública es una buena decisión, pero el tamaño de la meta obliga a que nos hagamos una pregunta incómoda: ¿estamos construyendo únicamente casas o estamos construyendo ciudad?
Cuarenta mil nuevas viviendas significan miles de familias que necesitarán agua, energía eléctrica, transporte, escuelas, centros de salud, espacios públicos y seguridad y esa es la responsabilidad que tienen los gobiernos locales. La vivienda adecuada no termina en la puerta de una casa, debe incluir servicios, habitabilidad, accesibilidad y una ubicación que permita llegar al trabajo, estudiar y cuidar a la familia sin perder horas diarias en traslados.
¿De que sirve ir al evento de entrega de viviendas si critican las políticas públicas de nuestra presidenta? ¿Están de acuerdo o no? El Gobierno de México ya puso el ejemplo, ya les hizo la chamba, ya les dio para tomarse fotos, ahora, les toca hacerse responsables de los servicios de calidad para tener una vida digna.
Esta misma semana, en el informe del avance del Tren México–Querétaro, SEDATU informó que alrededor de 40 familias asentadas en el derecho de vía serán reubicadas durante agosto en viviendas adquiridas por el Gobierno federal, lo que demuestra (otra vez) que la Dra. Claudia Sheinbaum está haciendo las cosas bien. La obra ferroviaria es estratégica y traerá beneficios de movilidad, inversión y conectividad. Una gran obra pública puede avanzar con firmeza y, al mismo tiempo, respetar plenamente los derechos de las personas.
En la capital, el conflicto por Pasaje Álamos muestra la realidad de nuestro estado. Vecinos, acompañados por compañeros representantes populares, solicitaron suspender el proyecto y revisar la propiedad del predio, las licencias y sus impactos urbanos, estas irregularidades señaladas nos permiten entender que alguien no se está haciendo responsable de lo que verdaderamente le corresponde. Parece que en el PRIAN tienen memoria de corto plazo, cuando se trata de criticar a nuestro partido y a nuestros compañeros buscan todo para desacreditar, pero si lo que tanto critican les permite tomarse una foto para “levantarse el cuello”, entonces ¿Sí está bien?
En Querétaro ya no alcanza con presumir crecimiento, inversiones o nuevas construcciones, es necesario garantizar que quienes vivan ahí puedan llegar a su trabajo, tener agua, luz, drenaje o seguridad. Se trata de tener coordinación real y dejar sus politiquerías y discursos de odio y sesgo político a un lado.
El verdadero bienestar no se mide por el número de casas entregadas, sino por la calidad de la vida que puede construirse dentro y alrededor de ellas.
























