Hay algo que está cambiando frente a nuestros ojos y que quizá, por vivirlo todos los años, no alcanzamos a dimensionar: las fiestas mexicanas dejaron de ser una celebración exclusivamente nuestra. Este 15 y 16 de septiembre, mientras nosotros salíamos a las plazas, encendíamos el verde, blanco y rojo, comíamos pozole, tacos, enchiladas y buñuelos, escuchábamos mariachis y esperábamos el momento, en distintos lugares del mundo también se gritaba fuerte. En Miami, Nogales, China, Qatar, Italia, España, Francia, Chile, Reino Unido e Irlanda hubo este año ceremonias, conciertos, mariachi, ballet folklórico, actividades culturales y, por supuesto, el tradicional Grito de Independencia. Algunas celebraciones fueron organizadas por embajadas y consulados mexicanos; otras, por comunidades y organizaciones culturales. En Londres, por ejemplo, la celebración reunió a integrantes del cuerpo diplomático, representantes de sectores empresariales, culturales y sociales británicos y a los llamados “amigos de México”. En Madrid, la Plaza de Chamberí fue nuevamente escenario para el Grito. Y en Irlanda las actividades mexicanas se extenderán todo septiembre, con celebraciones en Dublín, Cork, Limerick y Galway. Y, por si fuera poco, el verde, blanco y rojo de nuestra bandera, este año, llegó hasta Teherán, Irán, pues la emblemática Torre Azadi, uno de los símbolos arquitectónicos de ese país, se iluminó por primera vez con los colores y elementos alusivos a nuestro México.
Sin duda, México ha conseguido algo que resulta difícil de imaginar: que algunos de los monumentos más fotografiados del mundo se conviertan, aunque sea durante unas horas, en una especie de extensión de nuestra bandera. Como cada año en Nueva York, el Empire State Building se vistió de gala con los colores de nuestro símbolo patrio, de igual manera el Burj Khalifa de Dubái. En India, el Qutub, en Indonesia, la Torre Gama de Yakarta; en Malasia, la Torre KL; y en Europa, la Torre de Belgrado. Las Cataratas del Niagara. En Sudamérica, el Obelisco de Buenos Aires y el Palacio de López, sede del Poder Ejecutivo de Paraguay. También hay imágenes que se han vuelto postales de la mexicanidad internacional: la Torre Eiffel de París y el Cristo Redentor de Río de Janeiro. Pero, aquí hay algo importante: no todas las fotografías que circulan en redes sociales corresponden al mismo año. Algunas son imágenes reales de homenajes anteriores que vuelven a circular como si fueran actuales. Por ejemplo, el Cristo Redentor fue iluminado con los colores de México el 15 de septiembre de 2019, mientras que la Torre Eiffel utilizó el tricolor mexicano en 2015, pero por una ocasión relacionada con la visita de Estado del entonces presidente Enrique Peña Nieto a Francia, no por las fiestas patrias de ese año. Sin embargo, a mi parecer, eso, lejos de restarle importancia al fenómeno, lo hace todavía más interesante. Pues significa que México lleva años consiguiendo que otros países abran espacio para nuestra identidad nacional, una cultura reconocible en prácticamente cualquier continente.
Queridos lectores, que orgullo ser mexicana. Y saber que este; “¡Viva México!” ya no lo gritamos solo los que nacimos aquí. Ahora también lo sienten quienes nos visitan, quienes viven entre nosotros y quienes, desde otro continente, tienen ese gran amor, admiración o cariño por nuestra cultura, por las tradiciones, por nuestra nación.
Periodista y conductora
Premio Internacional de Periodismo Turístico 2022
Otorgado por la OMPT
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