En los últimos días ha trascendido la sesión del consejo político nacional del partido oficialista (Morena), para definir la sucesión presidencial.

Y por mucho que salieron en la foto y se les vio “muy contentos” en el evento, la realidad es que las “corcholatas” no aceptaron lisa y llanamente las condiciones establecidas, ni tampoco firmaron el supuesto “pacto de unidad”.  Al contrario, varios manifestaron su inconformidad.

El primero y más claro de ellos, fue el diputado Fernández Noroña, quien horas después del evento llevó a cabo un “live Facebook”, para manifestar su inconformidad con el método, el procedimiento y las formas. Para empezar, no ha dejado de señalar la manera como lo han puesto en segundo plano, haciéndolo a un lado, como en la cena que tuvo el presidente con varios gobernadores y las “corcholatas” el pasado 5 de junio, a la que ni siquiera lo invitaron. Y luego, manifestó como lo “callaron” en el evento, no obstante que le habían prometido que podría dar un breve discurso.

Otro que no guardó su desdén por el supuesto acuerdo, fue el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, quien al salir del evento no quiso hacer comentarios, lo que dejó claro que no le agradó en lo más mínimo las condiciones impuestas por el partido. ¿Será porque tendrá que renunciar a su puesto? ¿O porque no podrá seguir pagando anuncios espectaculares?

Asimismo, aunque el excanciller Marcelo Ebrard  manifestó que estaba muy contento con el acuerdo señalado, al parecer no leyó las letras chiquitas, pues no obstante que se prohíbe acudir a los medios de comunicación antagónicos a la 4T (que son las mayoría), dicho personaje ya tiene una clara agenda de entrevistas con muchos de los más críticos de este gobierno.

Y la que brilló por su ausencia, tanto en medios como en redes sociales, fue la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, quien se mantiene al margen de hacer declaraciones o fijar postura, ya sea porque fue la única en estar de acuerdo con lo pactado o, porque en el fondo tampoco le convenció, especialmente lo de “dejar el cargo”. Los demás, Ricardo Monreal y Manuel Velasco, se fueron como llegaron, conformes con todo. ¿Qué más les queda?

En fin, lo que se vio el domingo fue una muestra más de circo, maroma y teatro. Una clara imposición de las condiciones de su jefe.

Por lo pronto, el primer objetivo ya lo consiguieron: seguir desviando la atención. Que ¿si va a renunciar?, que ¿cuándo dejará el cargo?, que ¿cómo pagará los viajes? Etc. Mientras tanto, nuestro país se sumerge en problemas de inseguridad, migración, desabasto de medicinas, entre otros.

Creo que, para empezar, deberían demostrar sus resultados. Ahora que varios funcionarios dejarán su cargo, debemos preguntarnos: ¿Qué hizo para mejorar? ¿Hizo bien su trabajo? ¿Qué resultados consiguió? ¿Se merece una mayor responsabilidad?

Siendo claros, todos sabemos que la decisión de ese partido está hecha desde palacio nacional. Ahí se guarda su “gran elector”. Él mismo lo dijo, éstas son sus corcholatas y él es el destapador. Por más que simulen un proceso abierto, democrático y transparente, la realidad es que todo lo decidirá una sola persona, aquel que, por cierto, impuso esas reglas, mismas que al parecer no terminaron de convencer.

No obstante, algo que deja muy claro el suceso del domingo, es que “la unidad” que tanto pregonan cuelga de un hilo, pues las ambiciones e intereses son muchos y muy grandes. Lo interesante será ver qué pasará el 6 de septiembre, fecha para definir a su candidata o candidato, pues a partir de ahí se verá si se mantienen cohesionados, no obstante que la decisión, tal vez, ya esté tomada.

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