Hablar de la Feria de San Marcos es hablar del corazón taurino de México. Y el serial 2026 confirmó, una vez más, que Aguascalientes sigue siendo el gran termómetro de la fiesta brava en América Latina. Durante casi un mes, la Monumental reunió figuras consagradas, jóvenes con hambre de gloria y ganaderías que devolvieron emoción a una afición exigente que no perdona medias tintas.
La empresa apostó por un serial equilibrado: 11 co rridas donde convivieron las máximas figuras internacionales con el relevo generacional mexicano. Ahí estuvieron nombres como Roca Rey, Daniel Luque, Antonio Ferrera y Juan Ortega, pero también una camada nacional que hoy exige protagonismo: Diego San Román, Isaac Fonseca, Héctor Gutiérrez y Leo Valadez.
Si algo dejó claro este serial es que el relevo mexicano ya no es promesa: es realidad. Diego San Román terminó consolidándose como uno de los toreros con mayor conexión con los tendidos. Su valor seco, su capacidad para quedarse quieto y ese concepto de entrega absoluta hicieron que varias tardes adquirieran un tono distinto.
Isaac Fonseca volvió a demostrar que su tauromaquia de intensidad conecta con los públicos jóvenes, mientras que Héctor Gutiérrez confirmó madurez y temple en plazas de máxima presión.
Pero San Marcos también tuvo aroma de figura grande. La presencia de Roca Rey volvió a generar el fenómeno mediático y taquillero que hoy ninguna otra figura consigue en América.
En el apartado ganadero, el serial ofreció variedad y seriedad. Hierros como Begoña, Los Encinos, Tequisquiapan y Santa Fe del Campo sostuvieron tardes de interés y permitieron ver matices distintos en los encastes. Porque un serial importante no se mide solamente por los nombres del cartel, sino por la materia prima que pisa el ruedo.
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