Como se piensa comúnmente, la desmielinización no sólo se presenta en pacientes con enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis múltiple, pues en la actualidad algunas condiciones, como el trastorno del espectro autista, también tienen distintas alteraciones en la mielina, e incluso hay estudios alrededor del mundo que han mostrado esta condición entre las distintas psicopatías o enfermedades psiquiátricas.

El doctor Abraham Jotssel Cisneros Mejorado, investigador en Neurociencias del Instituto de Neurobiología de la UNAM Campus Juriquilla, explica que con su trabajo intenta esclarecer cómo es la comunicación entre las neuronas y los oligodendrocitos (células que forman la capa de mielina) para que funcione la mielinización. Explica que la mielina es una estructura compuesta de lípidos y proteínas que rodea a los axones de las neuronas, a uno de los brazos principales de las neuronas. Gracias a que existe esto, las neuronas se pueden comunicar de manera eficiente u óptima.
Esta estructura no es sino parte de otras células en el cerebro. En el caso del cerebro la forman otras células que se llaman oligodendrocitos, que extienden “sus propios brazos, sus proyecciones o sus procesos, y generan una envoltura alrededor de los axones de las neuronas”, comenta, al tiempo que indica que gracias a eso es que se pueden transmitir los impulsos nerviosos de una manera rápida.
“En nosotros los humanos, aunque en las etapas prenatales, o sea en la etapa fetal, podemos ya presentar algunas regiones del cerebro con mielina, en realidad prácticamente es a partir de que nacemos que empieza a formarse y todas las regiones del cerebro empiezan a adquirir mielina.
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“Aquellas que son ricas en mucha mielina son regiones del cerebro que se llaman sustancia blanca. Sin embargo, regiones de sustancia gris, como la corteza cerebral, también contienen fibras mielinizadas. Entonces, prácticamente cuando nacemos tenemos muy poquita mielina y es en el desarrollo que empezamos a adquirirla”, narra.
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Dice que la edad adulta es la máxima etapa de mielinización, y en el proceso de envejecimiento esta se va perdiendo. Por ello, se puede inferir que “cuando las personas envejecen los movimientos o la cognición misma empiezan a deteriorarse, o son menos eficientes en gran medida por la pérdida de la mielina. Es un proceso natural, finalmente”, señala.
“El envejecimiento hace que haya menos mielina en distintas regiones del cerebro. Sin embargo, también puede ser que distintos daños o enfermedades o patologías a lo largo de cualquier etapa de nuestra vida puedan afectar a la mielinización.
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“Por ejemplo, en etapas perinatales, cuando los bebés nacen prematuros (en México, de hecho, hay factores de riesgo más o menos importantes) o que nacen con bajo peso y que además sufren de hipoxia, que les falta el oxígeno al momento del nacimiento, eso genera que haya daños en la mielina, en la sustancia blanca, y esos daños pueden permanecer hasta etapas más posteriores, en la niñez temprana o inclusive en la adolescencia, y eso hace que este tipo de personas luego tengan deficiencias tanto en la motricidad como en algunas cuestiones cognitivas o mentales”, explica.
Sin embargo, hay otros factores que podrían dañar la mielinización en cualquier etapa, como los traumatismos o algunos accidentes cerebrovasculares. La mayoría, si no es que todas las enfermedades neurodegenerativas, tienen como característica la pérdida de mielina.
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