Cuando en algún espacio informativo escuchamos hablar sobre algún cártel, inmediatamente pensamos en las organizaciones del crimen organizado que regularmente trafican con narcóticos, estupefacientes, órganos, personas o cualquier mercancía cuya venta y compra esté penada por la ley. En Querétaro es diferente, si bien la presencia de grupos del narcotráfico es cada vez más notoria en la entidad, hay un cártel que opera sin armas, pero si con el amparo y omisión de la autoridad, ese es el cartel inmobiliario, cuya existencia es posible gracias a la complicidad de varias autoridades pertenecientes a los diferentes poderes y también a los distintos niveles de gobierno.
Las cifras son de escándalo, más de cuatrocientas carpetas que están durmiendo el sueño de la ineficacia en los estantes de la Fiscalía del Estado de Querétaro, un fraude masivo de dimensiones que se acercan a cifras exorbitantes y sobre todo una red de promoción de complejos inmobiliarios que prometen ser espacios seguros de inversión y que se han convertido en una coartada perfecta para despojar a cientos de familias de sus ahorros de décadas, dilapidando en poco tiempo el patrimonio de familias completas cuyo único error fue confiar en estas empresas que operan bajo el amparo de la ley.
Por ello es que en esta ocasión voy a compartir lo extraído de un encuentro con una de las tantas víctimas de fraude inmobiliario en Querétaro, este caso en específico es el del proyecto denominado “Valle de Cimatario” cuya empresa responsable es presuntamente Inmobiliaria Ruandi S.A.P.I. de C.V. , este proyecto se encuentra en el Ejido “La Machorra” en la comunidad del Rosario, perteneciente al Municipio del Marqués y es justo en esta demarcación donde las promesas de un complejo seguro para invertir, con amenidades que garantizaban la recreación familiar y la oportunidad de construir un patrimonio sólido, se convirtieron en un fraude absoluto que se ha llevado el patrimonio, ahorros y sueños de más de 150 familias. De acuerdo con lo charlado durante el encuentro citado el representante legal de la empresa responsable es Rubén “N” quién hasta el momento no ha dado la cara a las decenas de familias afectadas y vive con aparente tranquilidad, ya que ninguna autoridad ha hecho lo propio para que este individuo rinda cuenta ante la ley por un acto de fraude que no puede quedarse en la impunidad.
A casi una década de que comenzó la preventa de lotes los resultados son inexistentes, las promesas de entrega del proyecto totalmente urbanizado tenía como fecha límite los primeros meses del 2023, hoy a unos cuantos meses de que termine el 2026, estas 150 familias siguen sin respuestas, la empresa o su representación legal no dan la cara, las autoridades parecieran cómplices silenciosos, no hay un domicilio físico donde puedan ser localizados los responsables, todo se reduce a simples oficinas virtuales en la zona de centro sur, hasta el momento la incertidumbre, la rabia, la desesperación y el enojo, es lo único que impera en este caso que se suma a la enorme cantidad de fraudes inmobiliarios que desde hace años se viven en Querétaro, sin que los encargados de salvaguardar nuestro bienestar realicen acciones concretas y certeras para dar justicia a las y los afectados y brindar certeza a las personas que todavía hoy, piensan que el estado es un lugar óptimo para depositar años de trabajo, ahorro y esfuerzo.
“Valle de Cimatario” no es un caso aislado, mismas historias hemos escuchado de otros complejos más, pero las preguntas siguen siendo exactamente las mismas, ¿Cómo siguen operando en Querétaro estás empresas? ¿Qué compromisos tienen nuestros gobernantes con estas empresas inmobiliarias, que la justicia jamás les alcanza? ¿Qué dádivas otorgarán estas empresas para transitar de un fraude a otro en total impunidad?
Muchas son las interrogantes en la mesa, desafortunadamente las respuestas son pocas, considero que justo esta puede ser una causa para quienes próximamente candidatos o candidatas a la gubernatura, que así como hay reuniones con sectores empresariales, exista un encuentro con víctimas del cartel inmobiliario y que además de brindar certidumbre en cuanto a una pronta solución, se comprometan a la extinción del mismo para que estas historias no se vuelvan a repetir nunca más en un Querétaro que hoy está secuestrado por inmobiliarias fraudulentas.























