Saber escuchar, la clave de la educación

La joven Georgina Miranda, estudiante normalista, combina su pasión por la danza folklórica con la enseñanza

Saber escuchar, la clave de la educación
Foto: Demian Chávez
Vida Q 30/12/2020 05:31 Demian Chávez Actualizada 09:55

La maestra de danza folklórica para niños y estudiante normalista, Georgina Miranda, ejecuta una pieza coreográfica en el cruce de las avenidas Universidad y Corregidora.

Además de algunas monedas de quienes transitan en vehículo, también recibe el reconocimiento de su espontáneo público que se muestra contento de verle una gran ejecución. Le dicen palabras de aliento como: “felicidades, bailas muy bonito, me encantó”.

Bailar folklor es una de sus pasiones y la danza la utiliza como recurso para pagar su universidad.

Georgina comenta con EL UNIVERSAL Querétaro que actualmente no pertenece a ningún grupo porque es la directora de la compañía Estampa de México, a cuyos integrantes se les puede ver ensayando cotidianamente en la galería de arte urbano de la avenida de Pie de la Cuesta.

Actualmente, la joven estudia la licenciatura en Educación Primaria, en la escuela normal del estado, y comparte que “todo lo que gano lo ahorro para poder seguir ahí”.

La docencia de la danza folklórica la ha llevado a impartir clases en diferentes niveles académicos, según expresa, por lo que después de intentar ingresar a la Universidad Autónoma de Querétaro decidió que otra opción serían los estudios normalistas.

Georgina platica que impartió clases en varios niveles académicos, de “diferentes escuelas, pero cuando entré a primaria dije: ‘Esto es lo mío, esto es lo que me gusta’. Ahí me identifiqué tanto con los maestros como con los niños”.

Para la maestra en ciernes no le representa problema compartir sus saberes con niños, pues expresa que: “cada uno aprende de diferente manera, pero no es complicado, sólo hay que saber escucharlos para que ellos nos entiendan mejor a nosotros”.

¿Esa es la clave para transmitirle conocimiento a los niños? “Para mí lo es”, responde Georgina imperativa y convencida.

Luego del breve encuentro para la entrevista, la joven continúa su rutina: reprograma el celular, da volumen a la bocina que se conecta vía Bluetooth e inicia nuevamente la pieza clásica de “El Jarabe Tapatío” ante los ojos absortos de su público que observa en el cruce de las avenidas, al final de la ejecución se coloca el cubrebocas y camina entre los vehículos que amablemente abren sus ventanillas.

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