MADRID.— El novillero Brandon Campos no imaginaba que iba a tener que ser operado de urgencia de una cornada de 15 centímetros de extensión en su muslo izquierdo, cuando terminó su actuación en la madrileña plaza de toros de Las ventas. “Me encuentro bien”, reconocía en entrevista con EL UNIVERSAL, cojeando y visiblemente mareado. “Muy golpeado y con muchos dolores por todo el cuerpo, no sé exactamente en qué partes, pero bien”, aseguraba mientras la afición le pedía autógrafos. “Quiero tranquilizar a mi familia y a mis seguidores de México y decirles que no se preocupen”, añadía.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Al llegar al hotel donde se encuentra hospedado y comenzar a desvestirse, el novillero de Querétaro descubrió un boquete de 15 centímetros en una de sus piernas, fruto de una de las tres volteretas que le dio el sexto utrero de Guadaira en la novillada celebrada ayer. Y fue entonces cuando llamó a su apoderado Antonio Pedrosa, y éste, tras avisar al médico de la plaza de Las Ventas, el doctor Máximo García Padrós, y no poder localizarle, decidió llevarlo a la clínica La Fraternidad de Madrid, donde fue operado con éxito. Allí el novillero se quedó en observación, por si tuviera otras lesiones.

Campos no quiso ser examinado en la enfermería de la misma plaza de toros, y se fue directamente al hotel. Sólo entró para saludar a su compañero Rafael Cerro, quien sí tuvo una grave cornada y también tuvo que ser operado. Aunque en su caso, la cornada se produjo cuando ya había terminado la faena y fue más grave.

La de ayer fue una tarde de muchos sustos en Las Ventas. Uno de los culpables de tanta voltereta, además del tesón y la valentía de los novilleros, quienes se arriesgaron demasiado, fue el viento. “Yo nunca había toreado con tanto viento y es muy difícil y peligroso hacerlo. Ha complicado mucho la jornada”, aseguraba el queretano. “Es una situación que no puedes controlar y tienes la sensación de que el viento torea por ti, no controlas la muleta, no controlas los toques, te puede tocar por dentro el toro y te puede coger como me ha pasado”, añadía.

Tanto Brandon, como Rafael Cerro, el vencedor del certamen de novilladas con picadores, como el otro español, Tomás Campos, mostraron mucha valentía y tesón. Y los tres fueron muy aplaudidos. El mejor de los tres y merecido ganador fue Cerro, quien desde el primer momento estuvo muy dispuesto, mostró una actitud positiva y valiente, un toreo firme y decidido, agilidad, disposición y ganas. Aunque con la faena ya terminada arriesgó demasiado y el toro le embistió. Los dos Campos tuvieron buenas actuaciones, aunque no con tanta suerte y tino como Cerro. Y en el caso del mexicano, que llegó a torear descalzo después de los dos revolcones, aunque puso mucho empeño y en ocasiones estuvo muy lucido, no fue todo lo efectivo que debería. Tampoco los novillos le ayudaron mucho, pues estuvieron faltos de fuerza. Lo que aunado a una leve lluvia, hizo que la tarde fuera una jornada de sobresaltos que acabó con dos de los protagonistas en el quirófano.

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