“Rueda sin miedo, sigue subiendo al Ajusco”, es el grito unánime de un grupo de triatletas y ciclistas que pelea por su montaña con su peculiar estilo: rodando.

Justo ahí, en el final de la ruta Ajusco-Xalatlaco, donde el jueves pasado fueron secuestrados siete deportistas, entre ellos, los destacados triatletas Fabiola Corona y Carlos Probert, Edmar González y su equipo ‘Giant’ hacen el enérgico llamado y solicitan a sus compañeros no abandonar la zona y dejarla a merced de la delincuencia.

“Toda mi vida he pedaleado aquí y me preocupa, me da coraje e indignación que ya sea una especie de fortín de los asaltantes y secuestradores para hacer sus fechorías. Por eso convoqué a mis compañeros ciclistas para que no sientan miedo, que sigamos rodando, porque si hacemos de esto nuestra casa, presionamos a las autoridades para que atrapen a las personas que hacen esto”, exhorta Edmar, quien se desempeña como entrenador de ciclismo.

El frío cala los huesos en la zona alta del Ajusco, pero no calla las voces de quienes recorren esta ruta.

“Queremos que nuestra montaña sea un lugar seguro. Yo le pediría a las autoridades que los retenes estuvieran un poco más activos, que se investigue si la policía de Xalatlaco está coludida o no y si es así, que se castigue a los responsables”, agrega González.

La petición va más allá.

“Les pediría a los legisladores que actualicen el Reglamento de Tránsito, porque han habido atropellados, ya que los vehículos nos pasan muy cerca, no se dan cuenta [los choferes] lo frágil que es el ciclista”.

El recorrido comienza a las 7:30 am. La ruta, famosa por sus paisajes, comienza a tornarse solitaria conforme avanzan los kilómetros. Aunque salen en un pelotón de 11 ciclistas, poco a poco el contingente se comienza a separar; cada uno avanza a su ritmo, pero nunca dejan de cuidarse.

“Somos una familia”, dice Edmar.

Algunos automovilistas desaceleran su paso cuando advierten la presencia de los pedalistas. Otros más pasan muy cerca de los atletas... demasiado.

“En España hay un reglamento que obliga a los automovilistas a pasar a un metro y medio de los ciclistas. A nosotros nos ayudaría mucho algo así [aquí en México], porque muchas veces, la gente no se va en bici a la escuela o al trabajo por temor a los coches”.

González sabe que a Fabiola Corona, Carlos Probert y los demás pedalistas plagiados les llevará un tiempo recuperarse de la amarga experiencia. Sin embargo, está seguro de que en un tiempo, todos volverán a rodar al Ajusco.

“Sé que ellos necesitan recuperarse y asimilar las cosas, pero estoy seguro de que van a volver. La vida es así, caerte y volver a levantarte”.

Efrén Arias, paramédico y pedalista, fue uno de los primeros en enterarse del secuestro de la exseleccionada olímpica.

“Me enteré por medio de los radios de unos ciclistas extraviados, pero mis compañeros me dieron la información de que no estaban perdidos sino secuestrados”, relata.

Y así como Omar, también hace la petición de no abandonar el Ajusco.

“No hay que dejar la montaña sola, si las autoridades ven que seguimos subiendo van a prestar mayor seguridad. Si no lo hacemos, los delincuentes se van a comenzar a apropiar”.

A los deportistas plagiados les recomienda: “Es como si fuera una caída de la bici, lo que se tiene que hacer es subirte lo más pronto posible”.

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