El Museo de la Muerte, situado en lo que originalmente fue el Panteón de la Santa Veracruz, es uno de los sitios más visitados en San Juan del Río durante las festividades de Día de Muertos.

El Museo de la Muerte, construido a mediados del siglo XIX (inaugurado en 1857), se encuentra ubicado a espaldas de la Capilla del Calvario, sobre una colina que funcionaba como un antiguo asentamiento prehispánico.

Este panteón surgió ante las fuertes epidemias de la época, como el cólera, que obligaron a crear cementerios fuera del trazado principal del pueblo.

El panteón funcionó durante 110 años recibiendo principalmente los restos mortuorios de la élite de la región, hasta que fue clausurado en 1967 porque todas sus tumbas y nichos se pagaron a perpetuidad. En 1997, el espacio se inauguró oficialmente para albergar la museografía dedicada al concepto de la muerte.

Lee también:

El museo busca mostrar a la muerte como un fenómeno cultural, con todo su misterio y contenido simbólico, además de integrar el recinto a la cultura local. Muchos de los elementos y artículos que forman parte del espacio, han sido donados o prestados por funerarias locales y habitantes.

[Publicidad]

Entre otras cosas, en el recinto se pueden encontrar iconografías que representan precisamente ese miedo al infierno y al purgatorio.

Además se muestran al público pinturas y fotografías. En una de las vitrinas pueden apreciarse pequeñas máscaras de cerámica, que representan a seres muertos (con los ojos cerrados), además de vasijas con huesos largos.

También se encuentran los restos de un bebé, cuyo entierro se encontró en un costado del pirámide de La Cruz, en San Juan del Río.

[Publicidad]

Te podría interesar:

El panteón alberga a integrantes de familias pudientes de San Juan del Río, así como personas que no eran tan ricos, pues el cementerio fue útil en dos epidemias: una de cólera morbus y otra de viruela. Las misas favorecieron la propagación de la enfermedad, pues los cuerpos sepultados en las iglesias despedían gases que causaban infecciones masivas.

Además, es un panteón único, porque está en roca viva, en cantera morena, por lo que los sepulcros de cincelaban en la piedra.

[Publicidad]

Una de las tumbas más curiosas es la de Teodoro De la Trupleniere, director de caminos francés, encargado de trazar la Cuesta China, quien murió en 1858 y que fue sepultado en San Juan del Río, quizá ante la negativa de ser enterrado en Querétaro.

También hay torres en algunos sepulcros que tienen que ver con las costumbres musulmanes o judíos,

Otra figura destacada es Rafaela Díaz y Torres, benefactora de San Juan del Río, cuya tumba ocupa el lugar número uno del columbario.

[Publicidad]

Google News

[Publicidad]