CANCÚN, Q. ROO.- En un día caluroso, cuando se antoja una bebida fresca, se puede beber un célebre mojito o una piña colada elaborados con ron blanco. Por la tarde, durante o después de la comida, la opción es una cuba libre hecha con el mismo destilado, refresco de cola y una rodaja de naranja. Y en la noche, ya sea para maridar con la cena o para acompañar un buen puro, nada como un ron, añejado durante 12 ó 18 años, en las rocas.
“Depende mucho del momento y de la compañía, pero tenemos un ron para cada situación y gustos. Por ejemplo, los que tienen de cuatro a siete años de añejamiento se recomiendan mezclados con refrescos y jugos de frutas; los de 12 y 18 años van mejor en las rocas o con agua mineral para apreciar la madera. Al final, el consumidor es el que decide”, asegura Cristina Casado, gerente de área para México y Centroamérica de Ron Flor de Caña.
“La idea es identificar los aromas que emanan estos rones, que son lentamente añejados con técnicas artesanales; después descubrir con el gusto y el tacto las complejidades de su sabor y la textura. El corazón de estos rones es la madera y la calidad radica en el número de destilaciones; en este caso son siete. Eso hace que tengamos uno de los alcoholes más finos del mundo, sin impurezas
y que no te produzcan resaca”, agrega.

Nacimiento de una excelente bebida internacional
El ron es una bebida tradicional que se produce a través de la destilación y la fermentación de la caña de azúcar, el buen resultado de estos procesos es añejado en barricas de roble. En el caso de Flor de Caña, se trata de una bebida que se elabora desde 1890 en el ingenio de azúcar ubicado en San Antonio, en Chichigalpa, Nicaragua.
En la década de los 80, debido a los problemas políticos de dicho país, la compañía fue expropiada por el gobierno y se destilaba en tres turnos, pero sin comercializar el producto. “Gracias a esa situación, el ron producido se quedó en las barricas añejándose lentamente. Cuando regresó a manos de sus dueños, la empresa se convirtió en la que tiene la reserva de ron añejo más grande del mundo guardada en bodegas”, indica Cristina.
Más tarde, en 1999, la empresa patentó su sistema de lento añejamiento, por lo que garantiza que los años que vienen marcados en la etiqueta son los reales, pues no realiza blend ni solera. Hoy en día, estas bebidas son distribuidas en 50 países de cinco continentes, y recientemente, la marca llevó a cabo el relanzamiento del diseño del empaque, que en 124 años sólo han cambiado únicamente en dos ocasiones.

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