La magia del musical Dirty Dancing no sólo se está gestando en un salón de ensayo, sino también en una bodega ubicada en la zona del Ajusco, donde un equipo de carpinteros y pintores trabajan arduamente en la escenografía de esta obra que estrenará el 9 de junio en el Gran Teatro Molière.

Se trata de un negocio familiar que es dirigido por el Macedonio Cervantes Mejía, cuyo equipo tiene la tarea y el desafío de recrear un centro vacacional en las montañas de Catskill, Nueva York, donde Baby, la protagonista de la historia, conoce al maestro de baile Johnny Castle, que convierte sus aburridas vacaciones en familia en el verano más excitante de su vida.

“Cualquier cosa en cuestión de escenografía lo hemos resuelto, por difícil que sea”, dijo Macedonio Cervantes mientras camina hacía la pieza más grande de este rompecabezas.

El señor Macedonio explicó que hacer una escenografía es muy diferente a cualquier trabajo de carpintería.

“Los acabados de carpintería normal son finos, tienes que lijarlos, laquearlos, son muebles que se ven de cerca y la escenografía se aprecia a 10 metros, si se tiene algo que detallar no se le nota, por eso es mucho más rápido”.

La ambientación de Dirty Dancing necesita de tres giratorios, que mostrarán la recámara de Baby, comedor, sótanos y lobby entre otros espacios del hotel donde se lleva a cabo la trama.

Macedonio y su equipo se encargaron de unos muros, la fachada del hotel (que tiene doble vista), dos laterales que giran, y algunos muebles de utilería. Para hacer los cambios más rápidos se adaptaron motores y un elevador en las piezas más grandes.

Este profesional explicó que llevan tres semanas trabajando en este proyecto y aún les falta por hacer, por eso 10 personas laboran en la construcción de la escenografía y ocho más pintándola para darle a este espacio un aspecto rústico y cálido.

“Aquí tienes que verlo todo con una lupa, lo que ves en pequeño tienes que visualizarlo en grande, para que la gente lo vea aún si está hasta el fondo del teatro. El tipo de acabado de este trabajo es fino para que no se viera como ilustración, sino real. Hay algunas cosas que no se pueden meter por el peso, como la piedra, porque no funcionan aquí y tienes que auxiliarte del color y la textura para crear efectos de luz y sombra”, explicó Jesús Castillo, quien tiene 25 años de experiencia dando color a las escenografías.

La estuctura más grande mide 5.30 x 5 metros y lleva un motor que le permite girar y cambiar de un ambiente interior a un exterior, pero todo en conjunto costará a la producción cerca de un millón de pesos, porque “nosotros no usamos madera de segunda, si ven no hay ningún nudo en ella para que la estructura no se rompa, puro material de primera”, explicó el Macedonio señalando largas piezas de madera.

Todo el personal ha estado trabajando desde las 8:00 hasta las 20:00 horas de lunes a domingo, al menos hasta que lo de Dirty Dancing esté terminado y montado en el teatro.

Para transportar la escenografía deben desarmarla y al llegar al teatro la tienen que volver a armar, incluso deben capacitar a la gente de tramoya para que puedan moverla.

Macedonio Cervantes Mejía tiene 25 años haciendo escenografías, sus primeros pasos los dio en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario, pero también ha hecho cosas para Bellas Artes y diversas compañías independientes.

Google News

TEMAS RELACIONADOS