La pata del perro es un lugar que brinda a los comensales la experiencia de sentirse en un ambiente de amigos y su mayor atractivo son las bebidas representativas de diversos estados del país.

La historia de este bar comenzó hace cinco años, cuando Luis y Paco empezaron a idear un negocio que ofreciera bebidas tradicionales de varios estados de la República Mexicana; preparados poco conocidos en ese momento, pero con un importante significado para la gente de cada localidad.

La pata del perro, un bar de camaradas
La pata del perro, un bar de camaradas

Al poco tiempo tuvieron la oportunidad de abrir el primer local en el Pueblo Mágico de Bernal, dentro de Ezequiel Montes, en el que manejaban desde carnaval, pulque, mezcal de alacrán, serpiente y avispa, hasta aguardiente, pozol, amarguito y sotol.

El bar, que aún ofrece servicio, fue dirigido al sector turístico, especialmente a los extranjeros que buscaban probar cosas diferentes y estar inmersos en las raíces de la cultura mexicana.

La pata del perro, un bar de camaradas
La pata del perro, un bar de camaradas

“A Paco y a mí nos encantó salir de viaje por toda la República, nos dimos cuenta que no es necesario ir lejos del país para encontrar muchas opciones de bebidas. La hospitalidad y la calidad con la que te reciben las personas, así como la pasión con la que te enseñan a hacer sus bebidas es algo que nos dejó marcados”, comentó Luis.

Tiempo después abrieron las puertas de otro establecimiento en la ciudad de Querétaro, en uno de los andadores del Centro Histórico. La línea continuó siendo la misma pero descartaron algunas bebidas de la carta, dejando únicamente las más pedidas como “El carnaval”, originario de Huichapan, Hidalgo y “El aguardiente” proveniente de Veracruz.

La pata del perro, un bar de camaradas
La pata del perro, un bar de camaradas

Poco a poco se fueron integrando amigos que hicieron crecer el proyecto en diferentes ámbitos; actualmente los colaboradores son Ariel, Adrián, Luis, Paco, Jared e Iván; cada uno de ellos aporta de una manera diferente y cabe destacar que aquí no existen puestos determinados o una jerarquía.

La pata del perro se encuentra en la calle de 5 de mayo #48, en donde prevalece la música estilo reggae y cumbia para pasar un buen rato, aunado al trato personalizado por parte de los integrantes del lugar.

La pata del perro, un bar de camaradas
La pata del perro, un bar de camaradas

“Siempre estamos tratando de ser la banda para la banda, buscando que sientan que en vez de venir a gastar su dinero, llegan con unos amigos a divertirse”, dijo Luis.

En cuestión de decoración destacan los cuatro murales realizados por el artista urbano Ricardo Moste, que en la parte de la fachada plasmó a un perro que representa a la mascota del lugar, adentro se pueden observar personajes divagando de una manera más introspectiva y arraigados a la fiesta.

La pata del perro, un bar de camaradas
La pata del perro, un bar de camaradas

“Lo mejor de aquí es la camaradería, al final del día tratamos de romper con el esquema de puestos entre nosotros. La intención también es que los que lleguen nos conozcan como amigos, y que poco a poco se vaya haciendo esa comunidad y cultura”, concluyó Iván, integrante de La pata del perro.

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