En Médica Santa Carmen se colabora en la solución a la insuficiencia renal crónica (IRC) en el país. Esta enfermedad de carácter metabólico no transmisible va ligada a la epidemia de diabetes, obesidad y malnutrición en el país.
La IRC es definida cuando los riñones filtran menos de un 15%, es un padecimiento que afecta a 1 en 800 mexicanos de manera crónica o terminal y que requiere de algún tratamiento sustitutivo. México destaca en el primer lugar mundial en incidencia o nuevos casos (www.usrds.org, www.oms.org) y vivimos la triste realidad que sólo un 50% de las personas con IRC tienen acceso a tratamiento, y este, en muchos casos es insuficiente.
Hoy en día, aseguró Andrés Gutiérrez Katze, director general de Médica Santa Carmen, se estima que más de 160 mil mexicanos requieren de diálisis, hemodiálisis o trasplante de riñón.
Además, esta lista de seres humanos crece un 10% anualmente y gracias a muchos obstáculos menos de 3 mil logran concretar un trasplante al año. Para los que tienen tratamiento médico, en muchos casos, su promedio de sobrevida es de 2 años, cuando a nivel mundial éste es de más de 7 y, en muchos casos, las personas pueden vivir por décadas, siendo felices y productivas con un buen acceso y apego a tratamiento.
La IRC es una enfermedad que en general no tiene síntomas y que afecta sin discriminación de nivel socio-educacional, edad, género y más. No obstante, y desafortunadamente, como su detección temprana generalmente implica una visita al médico y estudios de laboratorio, este padecimiento tiende a afectar a las personas y comunidades más marginadas en mayor porcentaje. Y como ocurre con cualquier tratamiento implica costo e información para su mayor efectividad, estas personas en la base de la pirámide son las más vulnerables.
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Uno de los objetivos de Médica Santa Carmen, reafirmó Andrés Gutiérrez Katze, es simple, “brindar bienestar de vida de forma accesible, efectiva y digna”. Tratamos a pacientes de todos los niveles socio-económicos y cobramos diferentes precios basados en la habilidad de la persona en pagar. Tenemos pacientitos desde 7 hasta 90 años. Algunos son ciegos y otros amputados por la diabetes y bien, otros trabajan, manejan solos y algunos dicen que “no parecen enfermos.” Todos tienen la cualidad de ser hijas e hijos de Dios, de merecer respeto y cariño y el derecho constitucional a la salud. Todos quieren “vivir vida” y nos da mucho orgullo porque sabemos que “paciente bien, todos bien.”
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