La presentación del análisis del “Ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”, del que se deprenden las listas de medios y periodistas integrantes de la conspiración de la derecha en contra de la 4t, es parte del segundo piso de la persecución a periodistas, iniciada por el autócrata AMLO, y continuada por su subordinada Sheinbaum.
Nadie olvida los 47 periodistas asesinados en el gobierno de AMLO, los 4 desaparecidos y la impunidad que gozan los sicarios y autores intelectuales; las 3,408 agresiones -de 2018 a 2024, según Artículo 19-, 1,599 de ellas atribuibles a autoridades públicas; los 158 casos de acoso judicial; 962 agresiones en el terreno digital; los cientos de descalificaciones a periodistas en las Mañaneras; la cancelación de publicidad a medios independientes y críticos; y el financiamiento a medios afines, pseudo periodistas, intelectuales orgánicos, voceros oficiosos y a granjas de bots.
En lo que va del sexenio los ataques han sido en menor escala: 14 periodistas asesinados, 1 desaparecido y 451 agresiones a la prensa, solo en 2025. El Segundo Piso de Sheinbaum es más agresivo al pretender coartar la libertad informativa de los ciudadanos.
Para modificar la línea informativa y de opinión de los medios más influyentes, e inducir la autocensura, presionan a dueños de medios informativos para eliminar periodistas críticos. También, mediante presiones, lograron que “intelectuales y voceros del movimiento” ingresaran a programas -televisivos y radiofónicos- de opinión y debate, para colonizarlos con otros conductores de programas.
Algunos medios informativos han comprometido su línea informativa y de opinión para obtener publicidad oficial y sobrevivir -como si el dinero público fuera de Morena-, sin ser conscientes de que cavan su propia tumba; otros han sido premiados como proveedores del gobierno. La falta de objetividad de éstos se percibe en las encuestas de popularidad del presidente en turno. En esos medios los voceros, oficiales y oficiosos, tienen foro abierto; otros propagandistas incluidos en programas de opinión, etc. Esto, quiérase o no, atenta contra la libertad informativa y contra la democracia, al restringir la opinión de periodistas independientes y críticos, privándolos de sus derechos ante las audiencias.
Periodistas y medios independientes han sido estigmatizados, acusados de conspirar contra el gobierno y son perseguidos, directa o indirectamente. El Segundo Piso de Sheinbaum innova presionando a anunciantes para que no financien a medios independientes o críticos.
En esta escalada contra medios de comunicación, periodistas y limitación de las libertades ciudadanas, las recientes listas negras de María Luisa Alcalde, la ex dirigente de Morena, son precedidas de la persecución frontal a periodistas independientes; el cierre del presupuesto a medios no sometidos a la versión oficial; el asesinato y agresiones a periodistas -a pesar de que algunos habían solicitado el mecanismo de protección- y la impunidad a los sicarios y autores intelectuales; el “No vean TV Azteca”.
La consejera Jurídica del Ejecutivo Federal -dizque especialista en leyes-, encargada de solicitar y difundir el análisis, desconoce que el fenómeno que reporta es universal, no privativo de México ni de la “derecha”. Morena y la presidencia también lo usan, porque no es ilegal. Se victimizan, pero tiran la piedra y esconden la mano.
En esta línea, los Lineamientos Generales de Protección de los Derechos de Audiencias -que oculta un sistema de control no confesado abiertamente- constituye parte de la estrategia, aunque se presenta con visos de bondad.
A pesar del discurso oficial, queda claro que el oficialismo rechaza la crítica y autocrítica y tiende al autoritarismo propio del lopezobradorismo que predica y que hoy padecemos -el mismo de la opacidad, demagogia y los otros datos- con tal de mantener el poder a cualquier precio. Así con las listas de Sheinbaum.
























