De ídolo metalero a estrella de reality show, el músico Ozzy Osbourne ha sabido reinventarse y diversificar su talento. Este martes cumple 65 años de haber “emergido de la oscuridad” y continúa alimentando un legado vivo y latente ya que anda recorriendo el mundo junto a su legendaria agrupación Black Sabbath.

Aunque nació en la década de los 40 en una comunidad conservadora de Birmingham, Reino Unido, desde temprana edad se preveía que la vida de Osbourne sería escandalosa y tumultuosa ya que siendo hijo de un cerrajero y teniendo cinco hermanos, el músico se metía en problemas en el colegio.

Estos comportamientos los replicaría a lo largo de su adolescencia y juventud, los cuales, al convertirse en un reconocido rockero, aumentaron de potencial: sus locuras le llevaron a actos desconcertantes como arrancarle la cabeza a mordiscos a murciélagos en sus shows.

A su imagen sombría contribuyeron sus mensajes demoníacos y sus escandalosos conciertos.

El éxito le llegó en los 60, cuando su primera banda Polka Tulk obtuvo cierto reconocimiento y poco a poco se convirtió en Black Sabbath o como la revista Rolling Stone los llamo “Los Beatles del heavy metal”, pues llevaron el metal a un público más amplio y abrieron brecha para grupos como Metallica.

Considerado una leyenda viva del heavy metal y del hard rock, Ozzy no ha tenido reparo en mostrar a su singular familia (con un gusto por el exhibicionismo) en televisión, lo cual en vez de restarle seguidores le atrajo nuevos adeptos que no estaban familiarizados con su trabajo en Black Sabbath.

A pesar de que junto a su banda el metalero editó importantes álbumes como Paranoid, Black Rain y Master of Reality, fue gracias al popular programa de MTV que millones de personas que no gustaban del metal ni de este rockero de largo cabello negro y gafas oscuras, pudieron conocer al excéntrico padre de familia que es.

Fue en esta etapa que el músico confesó, en más de una ocasión, que durante años abusó de las drogas y el alcohol.

Luego de ser expulsado de Black Sabbath a fines de los 70, inició una carrera en solitario, en la que lanzó discos como Blizzard of Ozz, The Ultimate Sin y Ozzmosis, a la par de que ingresó en clínicas de desintoxicación y más adelante volvió a actuar con sus ex colegas.

Para muchos Ozzy es el milagro personificado, pues en más de una ocasión se ha salvado de morir, como en 2003.

Tras un accidente ese año, el músico regresó de lleno a la música y creó discos como Black Rain y Scream, así como algunos temas como “Dreamer” o “Changes”, este último cantado junto a su hija Kelly, con los que The Prince of Darkness — como también se le conoce— volvió a la escena con un sonido más maduro y tranquilo, según especialistas.

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