Cuando se habla de animales polinizadores se piensa únicamente en las abejas, pero hay un número importante de seres vivos que involuntariamente lo son, como las moscas, las mariposas nocturnas y los murciélagos, afirma Ángela Nava Bolaños, bióloga e investigadora en la UNAM Juriquilla, cuyos hábitats se ven trastornados por las actividades humanas y la introducción de especies vegetales que son “desconocidas” a estos polinizadores, de las cuales no se alimentan y que ocupan los espacios de plantas nativas.
La especialista —que actualmente hace una investigación postdoctoral en la UMDI Juriquilla sobre los patrones de biodiversidad de los polinizadores— explica que se debe de entender como polinizadores a todos aquellos animales que ayudan a transportar el polen de una planta a otra y que ayuda en la fecundación de las plantas.
“También podemos hacer la diferencia. Hay organismos que son visitantes florales y otros que son polinizadores, porque muchos se acercan a las flores, consumen el néctar, pero no necesariamente pueden estar transportando eficientemente el polen de una flor a otra. Ahí ya hay una diferencia en principio: Los visitantes florales y los polinizadores.
Sin embargo, para confirmar que un animal está polinizando se requieren estudios en donde se reporte que fue eficiente transportando el polen y que este polen rindió frutos. Estos estudios no son tan fáciles de hacer y más que la facilidad no se hacen todo el tiempo en las plantas y en las especies. Grosso modo uno asume que si un insecto está en una flor entonces está polinizando”, abunda.

Para que un polinizador sea eficiente, las especies han desarrollado adaptaciones que les permiten transportar polen. Las abejas, por ejemplo, poseen vellosidades —a diferencia de otros insectos— que facilitan que el polen se adhiera a sus cuerpos.
Además cuentan con estructuras especializadas: el género Apis tiene una especie de canasta para recolectarlo; mientras que las abejas de la familia Megachile poseen una estructura como escobeta de pelos en la panza que, tras consumir el néctar, se llena de polen, lo que facilita su traslado entre flores.
No sólo una abeja
“Cuando uno piensa en polinizadores casi siempre pensamos en las abejas y los colibríes, que son como los más atractivos visualmente y con los que más estamos familiarizados, pero cuando también pensamos en las abejas, pensamos en esta abeja amarilla con franjas negras que es la abeja Apis Mellifera. Esta es una abeja que en realidad no es nativa ni de México ni de América. Es una abeja europea y que se introdujo en el continente en la época de La Conquista y que ha sido muy eficiente porque ha logrado dispersarse en todo el continente y en todo el mundo. Es una abeja muy valiosa para el humano, porque produce miel, además de la cera y el propóleo.
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Pero es sólo una especie. En el mundo existen más de 20 mil especies de abejas, y probablemente a la fecha estemos en las 21 mil especies de abejas. En México tenemos más de dos mil especies de abejas que sí son especies nativas, pero siempre pensamos en la Apis Mellifera. Entre estas dos mil especies hay una gran variedad de colores, de tamaños, de formas. La diversidad de abejas es amplia”, abunda.
La mayoría de estas abejas no presenta la organización social de la Apis Mellifera. Se calcula que el 90% de las abejas son especies solitarias, no forman colonias ni construyen panales tan complejos, sino que anidan en el suelo, troncos, ramas secas, o en diferentes cavidades.
Además, algunas especies se especializan en diferentes plantas, explica. Por ejemplo, Apis Mellifera, al ser una especie introducida, busca flora que tampoco es nativa, como la lavanda, que atrae más a esta especie que a las abejas nativas.
“Ahora se recomienda mucho, en estos esfuerzos de construcción de jardines para polinizadores plantar flores nativas, pues en la medida en la que sean más plantas nativas del entorno y del ecosistema, también van a servir más a las especies de polinizadores y de abejas”.

Los murciélagos también son polinizadores clave: en México se han registrado 17 especies con esta función.
Agrega que entre las abejas más comunes y que son especies nativas se encuentran las xilocopas, o abejas carpinteras, que son de gran tamaño, que hacen sus nidos en madera y en troncos de los árboles.
Los Bombus Sonorus, o abejorros, son también una especie común en Querétaro, que lamentablemente está en riesgo de extinción. Los abejorros sí forman sociedades, no tan complejas, pero sí hacen panales.
No todas las abejas son amarillas. Las hay de colores metálicas. Las abejas de las orquídeas son de colores azules y metálicos, además de tener una lengua muy larga, casi del tamaño del cuerpo, lo que las hace muy eficientes para polinizar.
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Los colibríes polinizan. Pero también otras aves nectarívoras. Las calandrias, por ejemplo, también son polinizadoras. Hay otros organismos, como los roedores.
Dentro de los insectos, las moscas y sus diferentes especies también cumplen con esta función. Las hormigas no se habían reportado como un polinizador clave, pero cada vez hay más evidencia de que también son polinizadores importantes para ciertas plantas.
“La mayor parte de los riesgos para los polinizadores son los humanos. La principal causa de pérdida de biodiversidad es el cambio de uso del suelo. Cada vez tenemos menos hábitats naturales y estamos interviniendo más en los ecosistemas y eso disminuye la biodiversidad.
Estos cambios impactan mucho a la diversidad y deberíamos estando adelantándonos a esto y previendo los impactos. Para los polinizadores impacta el cambio climático [con la floración prematura]. También el uso de plaguicidas afecta a las especies. La introducción de plantas afecta también a los polinizadores nativos. Por ello se recomienda plantar especies nativas, además de que ya están adaptadas a un ecosistema”, puntualiza.
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