En la política, la amistad es uno de los activos más redituables a futuro. Y en la mexicana, quien llega, lleva. Por ejemplo, Luis Echeverría y José López Portillo se conocieron desde estudiantes y esa relación definió dos sexenios (la docena trágica).

Al gobernador Mauricio Kuri y a Rogelio Vega Vázquez Mellado los une una amistad de años, fue su hombre de confianza en Corregidora y ahora en Gobierno del Estado en la Jefatura de Gabinete. Muchas decisiones pasaron por su oficina, desde las triviales hasta las fundamentales.

Ahora, en la coyuntura de la sucesión gubernamental que empieza a enredarse, decide enviarlo a encabezar la Comisión Política del PAN queretano. Hubo rumores de alejamiento, por eso, parece un ajuste administrativo, pero en política ningún cambio es neutral. En la coyuntura del 2027, esta rotación (para hablar en términos futboleros) trae varios mensajes y consecuencias.

La primera lectura es que Kuri busca conservar capacidad de influencia en la definición de la candidatura: que ningún otro actor del PAN le gane la mano. Para el Palacio de la Corregidora, el 27 ya comenzó.

La misión de Vega Vázquez Mellado es ordenar la media cancha, contener fracturas entre aspirantes, pausar la competencia interna y administrar los tiempos. Kuri, en los hechos, asume el papel de Director Técnico y lo nombra coordinador de la sucesión. La pregunta es: ¿en el vestidor del PAN las otras estrellas del equipo lo aceptarán?

La segunda lectura táctica es que en el fondo el PAN reconoce que la elección del año entrante será competitiva, más de lo que esperaban. Publicitan encuestas donde llevan ventajas de diez puntos, pero saben que en una elección todo puede pasar. Hay un contexto nacional distinto donde Morena es un partido de vocación hegemónica; y en lo local ya controlan el poder legislativo. Un error de cálculo y por un margen mínimo perderían la gubernatura, tal como les pasó en 2009, que llegaron confiados y divididos.

Cambiar al operador político del gobierno para mandarlo al partido, revela que el PAN no está dispuesto a asumir que la gubernatura está asegurada. En tanto, Morena juega al póker político: también procesa su competencia interna, pero desde la comodidad del retador. Saben que el PAN tiene que defender; ellos, sólo esperar el momento para apostar.

Y la tercera lectura es estratégica: con este movimiento, Kuri busca conservar influencia después de 2027. No pretende imponer candidato al estilo priista, sino garantizar una continuidad, tal como pasó en la transición de Francisco Domínguez con él. Para eso manda a su hombre de confianza a afianzar ese pase en profundidad.

Conforme avancen las campañas, la pregunta no será sólo si el candidato fue el correcto, sino cuánto pesará todavía Mauricio Kuri.

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