Hubo un tiempo en que perder una elección dolía tanto, que significaba irse a casa. Volver a empezar desde abajo. En Querétaro, elecciones como la de 2009 o incluso 2015 no registran a los principales candidatos derrotados refugiados en el Cabildo.
Ahora perder (no para todos) es parte del plan.
En Querétaro capital, en 2012, 2018, 2021 y 2024, candidatos a la alcaldía que no ganaron terminaron en el Ayuntamiento como regidores de representación proporcional.
En cuatro elecciones consecutivas, la estrategia se repite.
Armando Rivera Castillejos en 2012; perdió y entró. Luis Gabriel Osejo en 2018; no ganó, pero se quedó. La priista María Alemán en 2021; tampoco obtuvo la alcaldía y terminó como regidora. Paulina Aguado que dejó al PAN para irse a Movimiento Ciudadano en 2024; fue derrotada en las urnas, pero tiene una silla en Cabildo.
Y el controvertido José María Chema Tapia, candidato de Morena-PT-PVEM frente a Felifer Macías, estaba colocado en la primera posición de la lista plurinominal. Perdió y decidió no tomar posesión.
La imperfecta democracia nacional permite eso a quienes, sabedores de que no les alcanza para ganar una elección, terminarán refugiándose en la comodidad de una plurinominal.
Salir en la boleta es solo una parte del juego. La clave es estar en primer lugar de la lista plurinominal. Hay una ruta visible y otra de respaldo. Una para “competir”… y otra para asegurar. Así, la ecuación política se volvió cínicamente eficiente: si gano, gobierno; si pierdo, me quedo en la nómina.
La iniciativa del diputado local Mauricio Cárdenas Palacios hace sentido a los ciudadanos. Se sacudiría a esos vividores de la política. La ciudadanía vota para que no sean alcaldes. Pero terminan en la nómina y con cierto poder.
La llamada “Ley Antirepechaje” propone algo elemental: que quien compita por un cargo no pueda tener garantizado otro en la misma elección.
No habrá doble registro. Ni red de protección. Ni premio de consolación.
La intención de Cárdenas es buena. Dignifica las candidaturas y las intenciones políticas. Donde no atina es cuando la banaliza, haciendo una torpe analogía con la calificación de los equipos de futbol a la liguilla. Se ocupa más seriedad.
Los ciudadanos no se chupan el dedo. Es una simulación registrarse como alcalde en una elección y protegerse, poniéndose como primero en la lista plurinominal.
Hay candidatos que se juegan todo -de frente a los electores-. Y hay otros que aseguran su chamba antes de competir.
La representación proporcional, pensada para equilibrar, terminó convertida en refugio. En Querétaro, algunos ya lo entendieron: no necesitan ganar la elección… solo necesitan no quedarse fuera de la pluri.
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