El deterioro del sistema de salud -a partir del lopezobradorismo-, es una lamentable realidad a pesar de que el oficialismo intente negarlo. Esto no desconoce que anteriormente hubiera deficiencias y desafíos, pero llegaron a destruir y empeorar la situación de acceso y calidad de salud de los mexicanos.

Llevan años en negación, sin asumir responsabilidades, asegurando que mejorarían, aunque van de mal en peor; minimizando la problemática; en fin, descalificando a analistas e intentando enmascarar desaciertos y descuidos. Sin embargo, el problema estalló luego de ocurrencias, experimentos, fracasos y complicidades; falta de medicamentos, insumos y equipos médicos; así como errores de distribución, saturación y pésimas condiciones de médicos y trabajadores del sector salud.

Ante las exigencias, Sheinbaum tuvo que admitir que no cuentan con un diagnóstico, y -con dosis de victimismo-, dijo: “De ahí a que haya una crisis del sistema de salud y que las cosas están funcionando muy mal y que todo está mal, tampoco. Y, además, hay que decirlo también: ha aprovechado la oposición y toda la botiza, ¿o cómo se llama?, los bots, los millones de bots, para subirse al tema” (sic).

El demagogo de Macuspana -el de la Mega Farmacia- había prometido un sistema de salud como el de Canadá y países nórdicos, y en su último informe de gobierno -entre otros delirios-, afirmó: “este sistema de salud pública ya es (el) más eficaz en el mundo, dije que iba a ser el mejor, que iba a ser como en Dinamarca. No, no es como en Dinamarca, es mejor”. Así la demagogia del Jefe Máximo de la 4t con las consecuencias que padecemos.

Asimismo, el director general del IMSS ya lleva siete años en el cargo. Por ello, llamó la atención el anuncio de Sheinbaum en cuanto a que “lo que necesitamos hacer -dijo- es un verdadero diagnóstico para poder atender lo que no está resuelto”. ¿Hasta ahora? No se supone que el diagnóstico guía las decisiones para evitar “dar palos de ciego”.

Dada la presión, Zoé Robledo -en la cuerda floja- manifestó que habría revisiones “piso por piso” en 277 hospitales, centros de salud y almacenes para conocer y atender demandas laborales, falta de medicamentos, situación contractual, funcionamiento de elevadores, instalaciones, etc.

Luego de bloqueos, manifestaciones y protestas de trabajadores, con demandas combinadas y en rechazo por el aumento salarial (incremento global de 6.8 %, 2.9% directo a salario tabular -por debajo de la inflación anual de 3.45%- y 3.9% en prestaciones) negociado por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, liderado por el diputado federal suplente morenista, Rafael Olivos Hernández -de quien se pide su destitución-, ya se tiene una mesa de renegociación. Veremos.

Mientras el ineficiente oficialismo busca una salida con ooootra política de salud pública -ojalá que esta sea realista, no ideológica-, destaca igualmente la corrupción, con adjudicaciones directas y sobreprecios, donde aparecen nombres de amigos y/o socios de Andy, el hijo de AMLO, entre otros morenistas impunes.

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