Como “nado sincronizado”, el oficialismo morenista salió a defender a “Andy” López Beltrán -¿de qué?-, después de que él mismo confirmara que le habían cancelado la visa estadounidense y respondiera con una carta donde ataca al presidente norteamericano, se victimiza e intenta convertir su tema en un ataque a la soberanía nacional; luego de que comprobara que no era “intocable” -como creía-, a pesar de su apellido -¿o también por ello?-, de pertenecer a Morena y de que aquí permanece cubierto, pues no lo han tocado a pesar de audios, fotografías y señalamientos múltiples de actos delictivos.
La misiva de este hijo de López Obrador -quien no posee trayectoria ni aportes relevantes-, muestra su ignorancia, altanería y extravío, además del berrinche que canaliza envolviéndose en un discurso populista y tramposo.
El texto -mazacote que cuesta trabajo tomar en serio-, considera la decisión “al estilo hitleriano”, y pide la destitución de Marco Rubio, secretario de Departamento de Estado y del subsecretario Christopher Landau; también, menciona “una enfermiza fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional”, y señala que no le causa “ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables”. Finalmente, dice, queda en espera de la respuesta de Trump.
Pretende convertir su situación en un ataque a México y los mexicanos, cuando se trata única y exclusivamente de un asunto personalísimo e intransferible.
Es cierto que el retiro de visa no constituye -necesariamente- comprobación de ilegalidades, pero sí expresa una determinación -conforme a derecho-, que sólo pertenece a Estados Unidos. Y, aunque no se sabe la causa real y grave, si permite especular que por algo será, y esa razón no puede ser positiva. Además, claro, de que este hecho se suma al conjunto de acusaciones que ya acumula en su contra.
A ese afán concertado por exonerar a Andy, también se sumó la Fiscalía General de la República -a cargo de la fiscal carnal morenista Ernestina Godoy-, que negó existieran testimonios de testigos protegidos que sustenten una investigación por delitos de hidrocarburos en contra del junior, y que el ministerio público no cuenta con algún dato de prueba que permita iniciar una investigación al respecto. Sin embargo, ya sabemos los tiempos que vive la justicia mexicana donde la ley ha dejado de ser, al menos, contención del poder.
Denuncias y hechos revelados sobre Rocha Moya, Marina del Pilar y ahora Andy, orgullo del nepotismo (sic) -entre otros-, no representan ataques a la soberanía nacional, aunque sí focalizan a miembros impunes de la 4t y parte del problema de seguridad nacional-, a la vez que exhiben el interés lopezobradorista por tratarlos como héroes, y protegerlos, a la vez que se protege a sí misma.
Hay declaraciones oficialistas que, en lugar de defender la soberanía, la exponen.
Según ´Pepín´, hermano de AMLO, “realmente al que quieren, no al chico, sino al grande, namás (sic), que lo están pensando los vecinos…”. ¿Será?
























