¿La edad se convierte en una ventaja o desventaja a la hora de imaginar un negocio propio? En recientes artículos hemos insistido en el rol creciente de los jóvenes para hacerse de una franquicia propia, pero salta la pregunta: ¿y el espíritu emprendedor tiene fecha de caducidad. ¿Se es demasiado tarde para invertir cuando nos encaminamos a la llamada “edad de oro”?

Los profesionales mayores de 50 años descubren que ser propietario de una franquicia es una vía ideal para aprovechar su experiencia profesional y laboral, construir un legado importante a su familia y disfrutar de una mayor flexibilidad en sus tiempos de recreo.

Durante generaciones, hay que admitirlo, el emprendimiento se ha considerado una actividad propia de jóvenes, y la cultura de las llamadas startups solía ensalzar a sus creadores de entre 20 y 30 años. Sin embargo, uno de los mayores cambios en el sector de las franquicias hoy en día está siendo impulsado por personas en una etapa vital muy diferente.

En lugar de ver la edad como una desventaja, la considera una de las cualidades que a menudo contribuyen al éxito a largo plazo de una franquicia. A veces se piensa que el espíritu emprendedor tiene fecha de caducidad, pero sucede lo contrario. Muchos de los nuevos inversionistas o franquiciatarios inician este camino tras décadas de experiencia en cargos de liderazgo corporativo o como propietarios de otros negocios. Aportan entonces confianza, perspectiva y capacidad de liderazgo, cualidades que estarán de acuerdo, se adquieren con la experiencia.

Es decir, la experiencia se convierte en una ventaja competitiva. Emprender entonces un negocio en la edad adulta no se trata de lanzarse al vacío, a lo desconocido. Para muchos inversionistas entre los cuarentas, cincuentas y sesentas, se trata de aplicar décadas de conocimiento acumulado en un nuevo entorno con un modelo de negocio probado como resulta la franquicia.

“A estas alturas de la vida, ya saben cómo liderar organizaciones, gestionar prioridades y construir relaciones”, afirman dueños de franquicias consultados. Las franquicias les brindan un marco probado donde pueden centrarse en la ejecución en lugar de tener que inventarlo todo desde cero. Esa es una gran ventaja, puntualizan.

A diferencia de una empresa independiente, los franquiciatarios se benefician de sistemas establecidos, manuales operativos, asesoramiento continuo y apoyo de marca, lo que permite a las y los inversionistas experimentados avanzar más rápido y reducir gran parte de la incertidumbre asociada con el lanzamiento de un negocio de forma independiente.

¿La franquicia puede ser esa segunda carrera de vida diseñada en torno a un propósito? Muchas personas que se acercan a la jubilación descubren que no les interesa bajar el ritmo, salir del mercado. Simplemente quieren dedicar su tiempo a otra cosa. Y es que, muchas personas mayores de 50 años no buscan un trabajo cualquiera. Buscan un propósito. La libertad se ve diferente, no necesariamente quieren trabajar menos horas, pues los objetivos, experiencia y motivación coinciden para construir la vida que siempre se ha deseado.

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