Desde restaurantes y salones de belleza hasta el mantenimiento de prendas de vestir, cuidado de mascotas y servicios a domicilio, las franquicias forman parte de nuestra vida cotidiana. Detrás de muchos de estos giros se encuentran empresarios locales que crean empleos e invierten en sus comunidades, aspecto que pocas veces se destaca en esta industria.

“Los propietarios de sucursales son, en realidad, la base de las economías locales”, coinciden expertos en este modelo de negocio. Incluso, si bien representan una marca ampliamente conocida por el consumidor, estas marcas se gestionan localmente, gracias a sus franquiciatarios o inversionistas.

Uno de los atractivos del modelo de franquicia es precisamente la oportunidad de ser propietario de un negocio local operando con una marca y una estructura empresarial ya establecidas. Cuentas con el respaldo de la marca y que trabaja contigo para prepararte hacia el éxito, pero tú eres el empleador, tú eres la persona que contribuye a la comunidad local.

Y, está la otra cara de esta valiosa moneda: cuando franquicias, dejas de dedicarte a las hamburguesas, los talleres mecánicos o el control de plagas. Te dedicas al éxito empresarial. Eso lo cambia todo. Ya no te limitas a ofrecer excelentes productos o servicios. Ahora ayudas a otros a hacerlo de forma constante, rentable y en circunstancias que no controlas del todo.

¿Seguirá entonces siendo relevante el modelo de franquicias en el 2027?

Sin duda, el modelo de franquicias en este año por concluir se presenta muy diferente al de hace una década; seguirá en auge, sí, tanto que las marcas que evalúan su expansión nacional ven en la franquicia una opción atractiva, aunque advierten estudiosos que su marco legal necesita actualizarse. Por ejemplo, un contrato de franquicia redactado para una red de tiendas físicas en el 2015 simplemente no es suficiente, ya que no aborda adecuadamente el intercambio de datos, el uso de la plataforma, el reparto de ingresos del comercio social ni la complejidad regulatoria que conllevan las operaciones omnicanal.

En el 2027 se requerirá de mucha paciencia y disciplina cuando surjan oportunidades de crecimiento y un nivel de empatía de parte de los dueños o franquiciantes. Porque los franquiciatarios no son empleados. Son dueños de su propio negocio, y su éxito (o fracaso) tiene consecuencias reales para toda marca.

Las empresas que acierten en esto comprenden algo que la mayoría pasa por alto. Su verdadero producto o servicio no es solo lo que venden a los clientes, sino la oportunidad que crean para los inversionistas que creen en la marca. Y cuando se analiza desde esta perspectiva, las decisiones se vuelven más claras.

Porque ya lo dijo un pionero de esta industria: “franquiciar no se trata solo de expandir un negocio. Se trata de convertirse en el tipo de líder que puede hacerlo crecer”.

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