Para millones de mujeres ser madre en México significa vivir una tensión constante entre proyectos personales, obligaciones sociales y la necesidad de cargar con el trabajo doméstico, de crianza y de cuidados no remunerados porque estamos muy lejos de lograr la corresponsabilidad en el hogar.
Ser madre en México significa enfrentar la feminización de la pobreza, las carencias de redes de protección social, la desigualdad salarial, el acoso y hostigamiento sexual y laboral y la falta de acceso a servicios de salud, educación y estancias infantiles de calidad.
Ser madre en México implica gestionar el miedo frente a la violencia familiar y de pareja, sobrellevar la carga emocional que trae consigo proteger a nuestros hijos e hijas y lidiar con la frustración que causan las limitaciones impuestas a nuestras libertades por un sistema patriarcal.
Ser madre en México supone la protección desigual de nuestros derechos sexuales y reproductivos por motivos regionales, económicos, políticos y religiosos porque en México la maternidad puede ser una elección o una imposición dependiendo del color del partido en el gobierno.
Ser madre en México conlleva la exigencia constante para que el Estado garantice las condiciones mínimas para una crianza feliz: licencias de paternidad, un sistema de cuidados institucionalizado, servicios de salud integrales, la sanción a deudores alimentarios morosos y medidas para erradicar la violencia infantil.
Ser madre en México trae consigo la constante presión de una sociedad que idealiza el estereotipo de la “madre abnegada”, lo que orilla a miles de mujeres a renunciar a sus proyectos personales o correr el risgo de ser estigmatizadas porque regresan al trabajo, se atreven a ejercer la maternidad sin pareja o eligen escapar de la violencia.
Ser madre en México nos obliga a enfrentar la exclusión, la violencia institucional y la discriminación de políticos y gobiernos conservadores que de manera intencional deciden no atender las necesidades de las madres indígenas, migrantes, adultas mayores, con discapacidad o adolescentes.
Ser madre en México nos motiva a crear redes comunitarias, a sumar nuestros recursos personales y a enlazarnos con otras madres para procurarnos apoyo mutuo, asesoría psicológica y legal y un espacios libres de violencia en una especie de maternaje colectivo.
Ser madre en México nos une para exigir cambios estructurales y culturales al mismo que tiempo que defendemos nuestra autonomía, exigimos el acceso a la justicia y la creación de condiciones materiales que nos garanticen el desarrollo personal y una crianza digna.
Ser madre en México en 2026 nos obliga a reconocer que el movimiento feminista es la única vía para transformar las políticas públicas, la economía y las normas socio-culturales que alimentan la desigualdad y trastocan la maternidad.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.
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