Aunque todavía son poco conocidos, los mercados de la naturaleza empiezan a atraer la atención de los inversionistas. La idea es que conservar un bosque o recuperar un ecosistema pueda generar un beneficio económico para quienes realizan ese trabajo. Dicho de otra manera, se busca que cuidar la naturaleza también tenga un valor en el mercado.
Durante décadas hemos puesto precio a lo que extraemos de ella, como la madera, los minerales, el agua o las tierras para producir alimentos. Pero ¿cómo se calcula el valor de un bosque que captura carbono o de un manglar que protege a una comunidad frente a un huracán?
Los mercados de la naturaleza buscan responder a esa pregunta mediante mecanismos que conectan proyectos de conservación y restauración ambiental con empresas e inversionistas dispuestos a financiarlos.
Uno de sus instrumentos son los créditos de naturaleza positiva, que representan resultados ambientales medibles y verificables. A diferencia de los mercados de carbono, que se concentran en las emisiones de gases de efecto invernadero, estos mecanismos pueden considerar la recuperación de la biodiversidad y otros beneficios de los ecosistemas.
NAT5, empresa especializada en estos mercados, explica que estos instrumentos permiten canalizar inversión privada hacia proyectos de conservación y restauración ambiental. Se busca que la conservación no dependa exclusivamente de donaciones o presupuestos públicos y que quienes protegen los ecosistemas puedan recibir recursos por su trabajo.
México alberga entre el 10% y el 12% de las especies del planeta, pero esa riqueza natural no garantiza que existan recursos suficientes para conservarla. Los mercados de la naturaleza podrían convertirse en una fuente adicional de financiamiento.
El tratamiento fiscal de estas inversiones es otro punto que las empresas deben considerar. Eva Rodríguez, directora internacional de Finanzas de NAT5, explica que la adquisición de créditos de naturaleza positiva puede tener distintos tratamientos contables y fiscales, dependiendo de su finalidad y de las características de cada operación.
En determinados casos, la inversión podría registrarse contablemente como un gasto relacionado con la actividad empresarial o reconocerse como un activo intangible. Sin embargo, comprar estos créditos no otorga automáticamente una deducción de impuestos. El artículo 27 de la Ley del Impuesto sobre la Renta exige, entre otros requisitos, que las deducciones sean estrictamente indispensables para la actividad del contribuyente.
Por ello, una empresa interesada en obtener un beneficio fiscal tendría que demostrar cómo se relaciona esa inversión con su actividad, documentar la operación y revisar su tratamiento con especialistas.
Más allá de su tratamiento financiero y fiscal, estos mercados enfrentan el desafío de demostrar que los recursos invertidos producen beneficios ambientales y llegan a quienes conservan los ecosistemas.
El tema estará presente durante NAT5 Live Marketplace, que se realizará los días 6 y 7 de octubre, en el marco de la segunda edición de la Semana de Acción México por el Clima El encuentro reunirá a desarrolladores de proyectos ambientales, empresas e inversionistas interesados en explorar estos mecanismos de financiamiento.
Ponerle precio a la naturaleza es relativamente fácil sobre el papel. Lo complicado es diseñar un mercado que contribuya a conservarla sin convertir su protección en otra forma de explotación.
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