La Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta importante que permite sintetizar información, seleccionar ideas importantes, comparar, descartar e identificar áreas de mejora, encontrar soluciones a problemas complejos, etc. En el ámbito jurídico permite incluso procesar y de manera rápida y sintética, auxiliar en procedimientos sencillos y repetitivos.
Es una herramienta que llegó para quedarse y que las personas, empresas y gobiernos utilizan para tomar decisiones simplificando actividades, con cierta autonomía y la posibilidad de aprender o ser instruidos. Pero ¿Quién asume la responsabilidad en caso de un daño o una afectación?, ¿es posible reconocer la aplicación de la teoría del riesgo en el uso de IA?
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)[i] analizó específicamente el marco normativo “tradicional” que se aplica para el análisis de la responsabilidad.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus artículos 1, 6 y 16 reconoce la obligación de las Autoridades para promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos bajo los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, lo que permite acotar las innovaciones tecnológicas de tal manera que no atenten contra la dignidad humana, la igualdad, la privacidad, la seguridad jurídica o el acceso a la justicia.
Se reconoce el derecho a la protección de datos personales y el derecho a la vida privada, pero cuando se utilizan algoritmos, el objetivo es recopilar, procesar y poder resolver con transparencia y de manera que pueda explicarse, una pregunta o una situación específica.
Si la IA afectara los derechos de una persona se debe actuar en consecuencia de manera objetiva, tal como ocurriría con un acceso no autorizado o la filtración de información privilegiada o datos sensibles. Pero ¿cuál sería el límite a la autonomía de los sistemas de IA?, también debemos considerar ¿Quién asumiría la responsabilidad que se derive de la intervención de la IA?, tenemos varias posibilidades, como son el usuario, el desarrollador, quien alimente la información, o sería incluso una conducta con responsabilidad concurrente. ¿Las fallas algorítmicas, podrían trasladar la responsabilidad a quien hace uso de la IA?
El análisis de la OCDE es un reto y una oportunidad para México, que no debe frenar el desarrollo y uso de la IA, sino legislar para que de manera armónica se reconozca el uso, aprovechamiento e interacción de manera responsable, estableciendo límites, protecciones, responsabilidades e incluso mecanismos de reparación, en la construcción de nuestra sociedad democrática, sin atentar contra los derechos humanos.
[i] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2018). *Máquinas inteligentes, políticas inteligentes: Resumen de la conferencia*. Documentos sobre economía digital de la OCDE (Núm. 270, pp. 28-30). Recuperado de https://irp-cdn.multiscreensite.com/81280eda/files/uploaded/maquinas%2Binteligents.pdf
























